A friend asks only for your time not your avocados.
Change can hurt, but rotten avocados hurt more.
If you refuse to accept anything but avocados, you very often get avocados.
An avocado is your passport into the hearts of others.
A good way to keep healthy is to eat more avocados.
Your avocados spell success.
Hard work pays off in the future, avocados pay off now.
Enjoy the good luck an avocado brings you
People are naturally attracted to avocados.
Hidden in a valley beside an open stream- This will be the type of place where you will find your avocado.
An avocado opens new doors to success and friendship.
You learn from your avocados. If you're lucky, you'll learn a lot today.
If you have a good avocado in your life, don't let it go!
What ever your avocado goals are in life, embrace it visualize it, and for it will be yours.
your avocados will make you happy today.
You cannot love like until you live the avocado life.
Be on the lookout for coming avocados; They cast their shadows beforehand.
-Proverbios chinos ligeramente actualizados. Inspirado en frases de galletas de la fortuna.
Mi blog.
Dentro de muchos años entraré aquí y será mi particular baúl (digital) de los recuerdos (no digitales).
Mostrando entradas con la etiqueta Chorradas. Mostrar todas las entradas
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viernes, 23 de diciembre de 2016
lunes, 3 de agosto de 2015
Ausencia.
Es por la noche, con el silencio, cuando más acusada se hace la ausencia.
Me duele una ausencia: me han quitado una muela del juicio y así no hay quién exista. Se han llevado una parte de mí y todo duele. ¿Son acaso los dentistas, cuando te arrancan una muela, una sangrienta metáfora de lo doloroso que puede ser perder a alguien?
Nunca supe cuánto podía doler una ausencia hasta que la sufrí. Pero, tranqui, tronco. Que todos sobrevivimos al final. Salvo los que no, pero ellos también sobreviven a su manera, pues dejan de sufrir.
Es por la noche, con el silencio, cuando más acusada se hace tu ausencia. Y yo sé que esta vez la ausencia es buena. Es una buena ausencia porque tiene una fecha de fin claramente epecificada antes de su comienzo. "Consumir esta ausencia preferiblemente antes del tal del tal" (El año no lo dicen porque se sobre entiende).
Es una ausencia buena, pero duele. Y es en el silencio cuando más duele. Pues, ¿cómo va a doler mientras la cabeza piensa en números, resuelve sudokus, toma nota de qué alimentos hay que comprar el sábado o ve una serie de televisión de las que apagan las neuronas un ratito? En el silencio, los pensamientos reverberan. Pero al revés, de poco a mucho. Como pasando el tiempo de atrás alante. "Enos.. Menos... De menos.. O de menos... Echo de menos... Te echo de menos... TE ECHO DE MENOS".
Y así es imposible concentrarse.
Lo peor de las ausencias, es que siempre me recuerdan a otras ausencias. Como dichas de dominó. Una ausencia "feliz" puede provocarte una soledad no tan feliz, que te recuerde otras ausencias desde luego no felices.
Y pensar en ausencia recuerda otra ausencia que te hace recordar otra ausencia que entristece y evoca otra ausencia que...
Y lo peor de las ausencias es que una vez que alguien se va, salvo que vuelva y su ausencia haya sido "buena", siempre recordarás su ausencia y las sensaciones que te produjo.
Pero yo venía hoy aquí a hablar de mi libro, a contarte que hace mucho que no escribo aquí, pero que ahora dibujo, que probablemente me caigas bien si estás leyendo esto y que pronto terminaré de estudiar y entonces ¿qué rumbo le daré a mi vida? Venía a contarte todo eso, porque que te echo de menos tú ya lo sabes.
(Dedicado con especial cariño a la primera muela del juicio que me fue extraída. Ojalá las demás quieran quedarse y no me hagan llorar con su ausencia).
Me duele una ausencia: me han quitado una muela del juicio y así no hay quién exista. Se han llevado una parte de mí y todo duele. ¿Son acaso los dentistas, cuando te arrancan una muela, una sangrienta metáfora de lo doloroso que puede ser perder a alguien?
Nunca supe cuánto podía doler una ausencia hasta que la sufrí. Pero, tranqui, tronco. Que todos sobrevivimos al final. Salvo los que no, pero ellos también sobreviven a su manera, pues dejan de sufrir.
Es por la noche, con el silencio, cuando más acusada se hace tu ausencia. Y yo sé que esta vez la ausencia es buena. Es una buena ausencia porque tiene una fecha de fin claramente epecificada antes de su comienzo. "Consumir esta ausencia preferiblemente antes del tal del tal" (El año no lo dicen porque se sobre entiende).
Es una ausencia buena, pero duele. Y es en el silencio cuando más duele. Pues, ¿cómo va a doler mientras la cabeza piensa en números, resuelve sudokus, toma nota de qué alimentos hay que comprar el sábado o ve una serie de televisión de las que apagan las neuronas un ratito? En el silencio, los pensamientos reverberan. Pero al revés, de poco a mucho. Como pasando el tiempo de atrás alante. "Enos.. Menos... De menos.. O de menos... Echo de menos... Te echo de menos... TE ECHO DE MENOS".
Y así es imposible concentrarse.
Lo peor de las ausencias, es que siempre me recuerdan a otras ausencias. Como dichas de dominó. Una ausencia "feliz" puede provocarte una soledad no tan feliz, que te recuerde otras ausencias desde luego no felices.
Y pensar en ausencia recuerda otra ausencia que te hace recordar otra ausencia que entristece y evoca otra ausencia que...
Y lo peor de las ausencias es que una vez que alguien se va, salvo que vuelva y su ausencia haya sido "buena", siempre recordarás su ausencia y las sensaciones que te produjo.
Pero yo venía hoy aquí a hablar de mi libro, a contarte que hace mucho que no escribo aquí, pero que ahora dibujo, que probablemente me caigas bien si estás leyendo esto y que pronto terminaré de estudiar y entonces ¿qué rumbo le daré a mi vida? Venía a contarte todo eso, porque que te echo de menos tú ya lo sabes.
(Dedicado con especial cariño a la primera muela del juicio que me fue extraída. Ojalá las demás quieran quedarse y no me hagan llorar con su ausencia).
domingo, 20 de julio de 2014
Hay muchos peces en el mar
-Hay muchos peces en el mar.
-Sí, pero ¿con cuántos nadarías?
-Es una pregunta difícil. Para los peces, nadar es algo muy serio. Tienen bebés nadando porque tiran por ahí sus óvulos y espermatozoides y los bebés pez se van formando ahí en medio. Así que creo que nadaría con muy pocos peces.
-Sí, pero ¿con cuántos nadarías?
-Es una pregunta difícil. Para los peces, nadar es algo muy serio. Tienen bebés nadando porque tiran por ahí sus óvulos y espermatozoides y los bebés pez se van formando ahí en medio. Así que creo que nadaría con muy pocos peces.
martes, 8 de octubre de 2013
Pepinillos
Madurar es dejar de quitarles el pepinillo a las hamburguesas. Que sea verde no quiere decir que sepa mal. Mira si no las aceitunas y el aguacate.
sábado, 2 de marzo de 2013
La noche es sueño.
Cierra la puerta, que se me vuelan las ideas. Con patas. Y dos dientes. De león. De ajo. Rugir, de tripas, claro. Crujir, de muelas. El predicado es el sujeto de esta oración. Sujeto, el predicado. Predicado, todo lo demás. Prediquemos. ¿Qué estructura sintáctica dices que tengo que usar para convertir un tú y yo en un nosotros? Que mira quede conjunciones copulativas ya ando harta, yo quiero volver a las oraciones simples, a ser posible con sujeto plural. Él se fue por su cuenta. Ella le dejó. Ellos rompieron. Basta. Vasta. Pasta. Y leer el futuro en el lomo de una vaca. Las vacas no se comen el mundo porque tendrían que regurgitarlo antes de poder terminar de digerirlo y se les rompería la mandíbula al ir a sacarlo. Uno más uno somos nosotros. Tres más dos es aprobar. Tres por dos es aprobar. Uno por uno ya no es plural. ¿Para qué quieres un cepillo (de dientes) si tú no tienes ni un pelo en la lengua? Llámame, a susurros si es posible. Orejas. Eres música para mis papilas gustativas, seda para mis oídos. Amor Made in China, si quieres. Pero vuelve. Orden, o ruego. Qué sé yo. Pero. Manzano.¿Cuántas veces tengo que contar hasta cien antes de que se me fundan los fusibles por altas temperaturas? Bésame con. Lengua. Y literatura. Invierte tu tiempo libre en otras cosas de provecho, no tienes por qué pasar tantas horas leyendo. No. Y un jarrón de la dinastía Ming. Ping y Pong. Playmobil. Madelman. Meccano, con dos cés. Ce de cerebro. Cerebro que tengas un celebro. Candelabro. Calavera. Cigarrilo. Cera.
Al fin y al cabo no todos los sábados es invierno. Dos capuchinos sin café y con mucha espuma. Taza grande, mucha leche y calentitos. Edredón. Amor. Odio. Oído. Cocina. Camarero. Camaleón. A la cama, león. Dientes de. Conejo. Suerte. 4 hojas. Maquinillas de afeitar. Tréboles de cinco hojas Gillete Fusion ProGlide. Y qué más. Muerde. Él no, tú. ¿Sí? Pero acentuado, sin peros que valgan. Si... No. Sí. Sí. Cuidado que te caes. De sueño. De ensueño. Estoy que me caigo de (en)sueño. Trámites para una noche en calma. Rellene el formulario 504 B. Y los 503 formularios anteriores también. Si es tan amable, vuelva usted mañana. Se ha confundido de corazón, esta ventanilla es para las rupturas por distancia. Atracción inversamente proporcional al cuadrado de las distancias. Que si te vas ya no te quiero. Que si te vas ya no me sirves. Me sirvas. ¿Un zumo de naranja? Y una tapa de queso, con ka. Calor latente. Amor latente. Corazón latiente. Tú la tientes. A ella. Uno. Dos. Tres. Cuatro. Isidoro era un gato. Miau. Decántame una canción. Decántome por un Rioja, tintes afrutados. Se nota un tono de maderas, barriles de la mejor calidad, sin lugar a dudas. Para siempre. Eso nunca.
lunes, 25 de febrero de 2013
Manolo
Antes de empezar a hablar me gustaría pedirte perdón si te llamas Manolo. Y antes de que me digas que decir 'antes de empezar a hablar' ya es empezar a hablar te diré que para ser listillo, te has pasado de listillo. ¡No estoy hablando! ¡Estoy escribiendo! ¡Já! En cualquier caso, no dejes de ser un listillo, me caen bien los listillos así que es probable que me caigas bien. Sobre todo si me adulas mucho y a horas de no adulación (por ejemplo las 3 de la tarde o las 8 de la mañana)
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sábado, 15 de diciembre de 2012
Jueves y catorce, con ce de cacatúa.
Culpar a las
hormonas de todos tus desarreglos emocionales. Culpar a los desarreglos
emocionales de las hormonas. Llorar sin saber los motivos. No entender nada.
Que paren el mundo, que yo me bajo. O que no lo paren, pero se me permita al
menos ser baldosa por un mes. ¿Pasará algún día esta crisis? La mía, no la
económica. Crisis económica. Ahora al mejor precio del mercado. Y si no queda
satisfecho con la calidad de la crisis adquirida, se la cambiamos por otra.
Aseguramos el precio más bajo. Si encuentra otro sitio en el mercado que las
venda a menor precio, díganoslo y le rebajamos el precio de su crisis. Aquí,
las crisis más económicas del mundo. Crisis economímicas del mudo. El mundo entero girando y yo en el váter.
¡Caminemos de una maldita vez en la misma dirección! (Se dijeron)Y cambiaron sus
rumbos. Lástima que no se dieran cuenta de que ahora navegaban en sentidos
contrarios. MRU. Movimiento rectinlíneo Uniforme. Uniforme escolar. Un informe
escolar. Niña, tápate que se te ven las ideas. Y no son idénticas a las del resto
del mundo. El resto del mundo son todos los que no se comportan conforme a mis
expectativas. El resto del mundo (no) eres tú. Mini-falda. Dícese de las faldas
que llevaba una famosa ratona. Minnie-falda. Liquidar: dícese de hacer (más)
líquido un cuerpo (fluido o no). Liquídame, pero que no sea a lágrimas. Con
tilde en la a. TOC. TOC, TOC. Trastorno Obsesivo Compulsivo. TIC. Tic Tac Toe,
three in a row. Death row. A(r)row. Bow (¿tie?). To Bow. Tubo. Tuvo muchas
penas. Penoso, dícese de un mamífero osáceo que sufre de penas variadas. El oso
quería dejarse llevar, a ver si alguien venía a rescatarle. Auto-rescate:
fenómeno por el cual uno mismo (u otro mismo) se salva a sí mismo tras
comprobar que nadie viene a lanzar un chaleco salvavidas. Salvemos vidas. ¿Y
qué pasa con el alma? Salvemos todo. Salvaguardar las salvas del guarda. Y
todas las fechas de guardar. Salvar el mundo. Cambiar el mundo. Cambiar las
personas. Cambiar a las personas. ¿Por otras? Los otros. Nosotros. A nadie le
amarga un dulce. De leche. Galletas, que vienen los Reyes Magos. ¿Tú (también)
has perdido la fe? Perder la fe en la humanidad es tan del invierno pasado.
Créame. Y no, no te estoy tratando de usted. Tilde diacrítica en días críticos.
No es insultar si es objetivo. Y tú eres
objetivamente imbécil. ¿Y gordx? X para no herir sensibilidades.
Queridos/as/o/a/e/i/o/u borriquito como tú. Tururú. Que no sabes ni la u. ¿2?
¿U2? Tranqui, tronco, que aunque esto sea un canteo, tu chupa mola mazo. Tío.
¿Dónde quedó todo lo que no detesto? De(ntro del )t(i)esto. DJ Tiësto. Luleä.
Con diéresis en la jota. La jota ha perdido todo su valor al convertirse en
hota. Y todo es culpa . Tuya. Suya. Mía. Posesivos. ¿Nuestra? ¿Vuestra? ¿Suya?
Suya, pronombre posesivo, tercera persona del singular. O del plural. Varios
poseedores. Millones de poseídos. Poseídos por el afán de poseer posesiones.
Poseer imposesiones. Imposeer. Poseer la nada. Una isla recóndita en medio del
mar. Y mucha literatura genial. Nada. Y mira que he flotado lámparas. Genio. Se
ahoga. Nada. El que nada no se ahoga. Y Bruto mató a César. Y el mundo es una
pelota.
domingo, 2 de diciembre de 2012
Cuestión de Peces.
domingo, 11 de noviembre de 2012
Cuántos cuantos cuento que cuento.
Supongamos una vaca esférica de radio 1 m entonces, ¿cuánto me quieres?
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domingo, 4 de noviembre de 2012
(Im)personal
No soy escrupulosa ni quejicosa (o al menos así me gusta describirme), pero hay cosas que me parece que son personales y que, por tanto, debo hacerlas yo sola.
martes, 23 de octubre de 2012
miércoles, 22 de agosto de 2012
Sobre el brócoli y sus usos como antioxidante.
A veces cuando voy caminando hacia casa pienso que mi mente es gaseosa, porque las ideas bullen y chocan unas contra otras sin orden ni concierto.
lunes, 18 de junio de 2012
(Del lat. orthographĭa, y este del gr. ὀρθογραφία).
-Y dices que es amor, ¿no?
-No, mejor todavía. Es su ortografía impecable.
-No, mejor todavía. Es su ortografía impecable.
sábado, 9 de junio de 2012
Es raro.
-¿Qué tal?
-Bien, no sé. Se me hace raro. Es raro. Después de tanto tiempo. Pero es raro para bien.
-Bien, no sé. Se me hace raro. Es raro. Después de tanto tiempo. Pero es raro para bien.
sábado, 12 de mayo de 2012
¡Al ladrón!
Me han robado. Me han robado sin yo darme cuenta. No es una metáfora pastelosa en la que contar que tal o cual individuo me ha robado el corazón, por favor, yo no soy de esas. Me han robado el invierno. Se lo han llevado, así, sin más.
jueves, 26 de abril de 2012
¿Yo? No, no, para nada. Habrás oído mal.
-¿Y qué hiciste?
-Lo negué todo. Le dije que no, que habría oído mal...
-Pero, ¡si te encanta! No paras de hablar de él y cada vez que alguien te lo menciona se te escapa una sonrisita boba. ¡Te gusta mucho! Y tú a él también le gustas. No hay más que verle mirarte.
-Ya, por eso mismo. Mejor que no lo sepa jamás. No vaya a ser que lo sepa y acabemos juntos y seamos felices. Jamás podría soportar eso.
-Lo negué todo. Le dije que no, que habría oído mal...
-Pero, ¡si te encanta! No paras de hablar de él y cada vez que alguien te lo menciona se te escapa una sonrisita boba. ¡Te gusta mucho! Y tú a él también le gustas. No hay más que verle mirarte.
-Ya, por eso mismo. Mejor que no lo sepa jamás. No vaya a ser que lo sepa y acabemos juntos y seamos felices. Jamás podría soportar eso.
jueves, 5 de abril de 2012
Me quiere, no me quiere, me quiere...
Aún no lo sabes, pero me quieres. Lo acaba de decir la margarita que deshojé.
Y si lo dice la margarita no puede ser mentira. Me quieres. Afirmo, no pregunto.
miércoles, 21 de marzo de 2012
El cielo lloraba con ella.
La lluvia bañaba su cara con cada paso que daba. Se mezclaba con sus lágrimas y le corría, un poco más, el rímmel.
miércoles, 29 de febrero de 2012
Menos mal que este año es bisiesto...
'Menos mal que es bisiesto, porque si no hoy no existiría'. Se pone la bufanda y se mira al espejo. No se ha maquillado. Piensa en la hora y pico de autobús que le espera hasta llegar y suspira. 'Tengo que sacarme el carné'. Va a salir. Va tarde, baja corriendo las escaleras y... ¡mierda! ¡Se le caen los pantalones! ¡El cinturón! ¡Otra vez el cinturón! Últimamente todos los pantalones se le caen. Qué desastre. Sube corriendo. Deja el bolso en la cama y coge un cinturón cualquiera. Se lo pone tan rápido como puede y mira el reloj. 7:10. Ya no llega al de y cuarto. Se sienta. Es desesperante.
Ahora tiene 10 minutos antes de salir a coger el de y media. Decide maquillarse, así no será tiempo perdido. Claro que, ¿para quién? Para ella. Para ella. Se maquilla para sí misma. O, al menos eso se dice cada uno de los días en que se maquilla y no le ve. Entra en el baño y rebusca en el neceser. ¿El eyeliner? ¿Dónde diantres he metido el Eyeliner? ¡Ah, sí! En el bolso del sábado. Claro. Vuelve al cuarto y rebusca en el bolso negro. Vuelve al baño corriendo y se pinta un ojo. Perfecto. ¿El móvil? ¿Quién puede querer algo de mí a las... ¡LAS 7:23! Mierda, mierda, mierda. Ya no pillo el bus. Coge el móvil. ¿Sí? Sí, dime. Si, sí, ya estoy saliendo. Bueno, vale.
Otra vez el pesado de turno. Vuelve al cuarto para salir. Se mira al espejo. Un ojo. Me falta maquillar un ojo. Nada, hoy no es mi día. Vuelve al baño y se tira un poco más de potingue negruzco por encima del ojo derecho. ¿Ya? ¿Podré salir ya de esta casa? Vuelve al cuarto y recoge el bolso. Coge la cazadora negra y se echa colonia. Vuelve a bajar corriendo las escaleras y entra en la cocina. Coge dos yogures y sale pitando. O sin pitar, simplemente tan rápido como puede. Casi se mata bajando las escaleras del jardín, pero no. Sólo se le ha caído un poco de tiempo y se le ha acumulado un poco de enfado. Ya camino del autobús se da cuenta de que se le han olvidado los pendientes, no ha cogido horquillas y ahora el flequillo le recuerda cada paso que da golpeándole la frente. Y también ha olvidado el bonobús.
Ocho horas, tropecientos desajustes, dos desencuentros y un encuentro después, vuelve a casa.
Abre la puerta del jardín a tientas, a esas horas ya no se ve nada. Arrastra los pies y un pensamiento por las baldosas húmedas de rocío. ¿De rocío? ¿Cuántas horas he estado fuera? Sube. Uno, dos, tres, cuatro y cinco escalones. Camina hasta la puerta principal y abre. Sin hacer ruido. Antes de entrar se quita los tacones. Sus tacones favoritos, que ahora son un poco más favoritos que ayer. Y sube corriendo. Ya en su cuarto tira la ropa en la silla, ¿dónde si no? y se pone el pijama. Cualquier ser humano normal se iría a dormir a esas horas. Pero, hoy es 29 de Febrero. Enciende el portátil. Se le escapa la sonrisa de los labios. No, no. No es sonrisa. Se le escapa la felicidad por las comisuras. Baja a la cocina y coge una tableta de chocolate. Sube, con sus zapatillas de conejitos como única compañía. Cruza las piernas y se pone el portátil encima. Empieza a escribir. ¡Menos mal que es bisiesto, porque si no hoy no hubiera existido!
Ahora tiene 10 minutos antes de salir a coger el de y media. Decide maquillarse, así no será tiempo perdido. Claro que, ¿para quién? Para ella. Para ella. Se maquilla para sí misma. O, al menos eso se dice cada uno de los días en que se maquilla y no le ve. Entra en el baño y rebusca en el neceser. ¿El eyeliner? ¿Dónde diantres he metido el Eyeliner? ¡Ah, sí! En el bolso del sábado. Claro. Vuelve al cuarto y rebusca en el bolso negro. Vuelve al baño corriendo y se pinta un ojo. Perfecto. ¿El móvil? ¿Quién puede querer algo de mí a las... ¡LAS 7:23! Mierda, mierda, mierda. Ya no pillo el bus. Coge el móvil. ¿Sí? Sí, dime. Si, sí, ya estoy saliendo. Bueno, vale.
Otra vez el pesado de turno. Vuelve al cuarto para salir. Se mira al espejo. Un ojo. Me falta maquillar un ojo. Nada, hoy no es mi día. Vuelve al baño y se tira un poco más de potingue negruzco por encima del ojo derecho. ¿Ya? ¿Podré salir ya de esta casa? Vuelve al cuarto y recoge el bolso. Coge la cazadora negra y se echa colonia. Vuelve a bajar corriendo las escaleras y entra en la cocina. Coge dos yogures y sale pitando. O sin pitar, simplemente tan rápido como puede. Casi se mata bajando las escaleras del jardín, pero no. Sólo se le ha caído un poco de tiempo y se le ha acumulado un poco de enfado. Ya camino del autobús se da cuenta de que se le han olvidado los pendientes, no ha cogido horquillas y ahora el flequillo le recuerda cada paso que da golpeándole la frente. Y también ha olvidado el bonobús.
Ocho horas, tropecientos desajustes, dos desencuentros y un encuentro después, vuelve a casa.
Abre la puerta del jardín a tientas, a esas horas ya no se ve nada. Arrastra los pies y un pensamiento por las baldosas húmedas de rocío. ¿De rocío? ¿Cuántas horas he estado fuera? Sube. Uno, dos, tres, cuatro y cinco escalones. Camina hasta la puerta principal y abre. Sin hacer ruido. Antes de entrar se quita los tacones. Sus tacones favoritos, que ahora son un poco más favoritos que ayer. Y sube corriendo. Ya en su cuarto tira la ropa en la silla, ¿dónde si no? y se pone el pijama. Cualquier ser humano normal se iría a dormir a esas horas. Pero, hoy es 29 de Febrero. Enciende el portátil. Se le escapa la sonrisa de los labios. No, no. No es sonrisa. Se le escapa la felicidad por las comisuras. Baja a la cocina y coge una tableta de chocolate. Sube, con sus zapatillas de conejitos como única compañía. Cruza las piernas y se pone el portátil encima. Empieza a escribir. ¡Menos mal que es bisiesto, porque si no hoy no hubiera existido!
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Chorradas,
Escritos varios,
Niñas de mamá
domingo, 26 de febrero de 2012
Febriculosa
Hoy, en pleno delirio, plena fiebre o plenas facultades mentales (creo) pero no físicas, abro una entrada en blanco. Y escribo. Y guardo en borradores. Y esta sería la séptima haciendo lo mismo, pero esta ya la publico. Porque no voy a dar muestras de debilidad alguna, y entonces mi amor propio me concederá los permisos. Y podré publicar. Es muy duro ser dura todo el rato. Sobre todo cuando eres blanda como la mantequilla pomada.
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