Mi blog.

Dentro de muchos años entraré aquí y será mi particular baúl (digital) de los recuerdos (no digitales).
Mostrando entradas con la etiqueta Esto no es serio (por si tenías alguna duda). Mostrar todas las entradas
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lunes, 11 de junio de 2012

-¿Qué te pasa?

[...Como mi estúpida costumbre de repetir la pregunta antes de contestarla. Sólo para ganar unos segundos, unos minutos, un par de ciclos cerebrales. ¿Recuerdas? '¿Qué te pasa?' Y yo siempre decía: 'qué me pasa. Qué me pasa.' Y me tomaba un par de segundos más antes de contestar, que nada, que nunca pasa nada. Que nunca me pasa nada.

martes, 8 de mayo de 2012

Parafraseando o, simplemente, para ti.

Muy poco no es nada. Vamos, que algo es algo. Y si de lo que se come, se cría y tú crías hijos, ¿has comido antes hijos? Tal vez esté malinterpretando las cosas. O tal vez no se pueda hacer tal afirmación y yo no sea tan booleana como quisiera creerme.

miércoles, 4 de abril de 2012

miércoles, 21 de marzo de 2012

domingo, 26 de febrero de 2012

Febriculosa

Hoy, en pleno delirio, plena fiebre o plenas facultades mentales (creo) pero no físicas, abro una entrada en blanco. Y escribo. Y guardo en borradores. Y esta sería la séptima haciendo lo mismo, pero esta ya la publico. Porque no voy a dar muestras de debilidad alguna, y entonces mi amor propio me concederá los permisos. Y podré publicar. Es muy duro ser dura todo el rato. Sobre todo cuando eres blanda como la mantequilla pomada.

lunes, 13 de febrero de 2012

(Ya no) te quiero.

Lo siento. Siento tener que decírtelo así, sin miramiento alguno, sin más y sin previo aviso. Pero creo que debemos dejarlo. Darnos un tiempo. Darme un tiempo. Necesito un tiempo para pensar si mereces la pena, porque noto que lo nuestro ya no es lo que era. Me apena mucho, sobre todo tener que decírtelo en un día como este, tan 'romántico', pero no puedo seguir así. No sé cómo te pillará la noticia a ti, seguro que no te sorprende demasiado, al fin y al cabo llevabas ya mucho tiempo haciendo cosas raras.

Ya no es lo que era antes. Ya no respondes con tanta rapidez a todas mis querencias, ya no me ayudas tanto y te noto como ausente. Ya van tres veces que te hablo y pasas de mí y cuando quiero darme cuenta veo que has cerrado todo lo que estábamos haciendo. Sin más, sin avisar, porque sí.

Como el otro día, dos veces me dejaste tirada en medio de una conversación. Y luego vuelves, como si nada. Pero no es lo mismo, no. Ya no. Y me duele mucho, pero creo que lo mejor va a ser que nos demos un tiempo. Y emepzar de cero. Borrarte todos mis recuerdos y comenzar de cero, con la memoria vacía. Hacer un vuelco en un disco duro externo y revivir las primeras impresiones tan gratas que tuvimos aquél 22 de octubre de 2010 en que nos conocimos.

¿Qué te parece? ¿Quieres? Porque yo así no puedo seguir, pero te quiero y te necesito demasiado como para dejarlo para siempre. Así que, ¿qué mejor día que San Valentín para decirte que me mereces un borrón y cuenta nueva?

Te quiere mucho y quiere arreglarlo,

Cristina.

PD: espero que lo entiendas.

domingo, 5 de febrero de 2012

Dime la verdad.

-Dime la verdad, ¿tú estás enamorada, a que sí?
-Sí, claro. Como si no tuviera nada mejor que hacer.
-No, en serio. ¡Cuéntamelo, soy tu amiga!
-Que no, que no. Que no hay nada que contar.
-Vamos, se te nota un montón, no sé por qué quieres ocultarlo.
-No oculto nada. No hay nada que contar. ¡En serio!
-Ya, bueno. Lo que tú quieras. Pero yo creo que a él le gustas.
-¿Tú crees? ¿Has hablado con él? ¿Por qué lo dic...

jueves, 12 de enero de 2012

Tengo frío y sueño.

Hoy ha sido la tercera vez en lo que va de año que alguien me dice que quiere verme enfadada. O estresada o histérica. ¡Siento mantener tan bien las formas! Y no me refiero sólo a la física, claro. No sé. En el fondo es extraño. Hasta 2012 toda la querencia de la gente era verme borracha. 'Tiene que ser tan divertido'. Y yo ahí, cruel como ninguna, sin complacerles. Mal. Qué sé yo.  Es que esta noche he decidido trasnochar para terminar un proyecto que he de entregar. Y la mera idea de pasar la noche en vela me altera sobremanera, hasta hacerme escribir compulsivamente estupideces.

domingo, 8 de enero de 2012

De paseo por R

He conocido muchas funciones a lo largo de mi vida. Exponenciales que se crecen con nada y cada día se lo creen más. Que vuelan tan alto que se les separan los pies del suelo. Y que acaban solas y perdidas en las inmensidades de R. Y luego, ahí arriba se quejan. 'Oye, que yo era normal, no es mi culpa valer mil veces más que el resto'. Pero nadie las oye.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Un Ken para esta Barbie.

Los novios son para lucirlos, ¿para qué si no? Deben ser guapos, ashtonishingly guapos, para que se te caiga la baba. Y a todos tus amigas también. Para pasearlos e ir dejando a tu espalda multitudes ojipláticas. Altos, morenos o rubios, eso es indiferente. Pero bien musculosos. De anuncio de Abercrombie & Fitch o de Ralph Lauren. Uno de estos chicos que te hagan girarte para mirar, porque ¡cómo puede una persona reunir tanta belleza en sí!

martes, 13 de diciembre de 2011

Los beneficios de beber dos vasos de agua caliente al día.

Beber dos vasos de agua caliente al día es genial. Tiene muchos más beneficios de los que pudiera aparentar así, a primera vista. Por ejemplo, cuando quedo con alguien que resulta ser un pesado o veo que sus intenciones no concuerdan con las mías, llevo a cabo dos acciones. Para empezar, si voy pintada, me restriego bien los puños en un ojo hasta destrozar el maquillaje, para quitarle gracia a mi cara y demás. Me pongo mi cacao de Mercadona, ese cacao anti-sexy que te deja los labios blancos, y me despeino las cejas. Pero no he venido a contar eso, he venido a contar la segunda parte de mi plan. Que es efectiva aunque vaya sin pintar.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Estudiando física...

'Los contactos entre los sólidos se establecen a partir de vínculos materiales' ¿No os resulta realmente triste esta frase? ¿Qué querrá decir? Yo lo tengo claro. Viene a decir que si no hay joyas, dinero, flores o demás regalos de por medio, jamás establecerás contacto con otro sólido, quiero decir, con otra persona. O sea, que los vínculos entre sólidos son puramente materiales. Que no importa el interior del sólido, de qué material esté hecho, si es de 'buena pasta' o es un sólido bastante cretino. Que sólo importa el dinero.

viernes, 9 de diciembre de 2011

¡Mentecatos!

-¡Mentecato!
-Mmmm, bueno sí, gracias.
-¿Cómo?
-Que sí, que me des un mantecado, que sí que me apetece.
-¡¿Pero qué dices?!
-Bueno mira, si no querías darme bastaba con no ofrecer... (Cretino)

Delirios de una noche de invierno.

Esto es absurdo. Tan absurdo como que hay una mosca en mi cuarto, que lleva cerrado más de 7 horas ya. Conmigo dentro. Nadie ha salido ni entrado. Salvo la mosca. Que se ha generado espontáneamente. Claro, mucho hablar de la combustión espontánea de personas, pero nadie nunca dice nada de la generación espontánea de moscas. Y es un problema nacional. Casi tan grave como la crisis. Digo, que la crisis es casi tan grave como la generación espontánea de moscas. Porque la crisis no suena en nuestras orejas, no aparece de pronto y sin avisar y no nos quita el sueño. Al menos no físicamente. Otra cosa bien distinta es que tengamos pesadillas con la crisis. Pero soñar es gratis y ella no tiene la culpa de protagonizar sueños ajenos.
La mosca okupa libremente los 4 o 5 metros cúbicos de aire que puede haber en mi cuarto. Digo 4 como quien dice 28, no tengo la menor idea de cuánto volumen ocupa un metro cúbico. Vale, sí. Un metro, por un metro por un metro. Hasta ahí llego, que hice bachiller de ciencias (sin resquemores para con los lectores de letras). Pero, ¿cuánto es eso? Porque yo mido 1'65, o sea que más o menos mi ombligo está a una altura de un metro del suelo, ¿no? Así que bueno, esa distancia al cubo... Si el techo está a menos de dos metros y caben varias Cristinas hasta el ombligo tumbadas... Porque el techo no está más alto que dos metros, ¿no? ¡Ay, bueno! ¡No sé! En definitiva, aquí hay muchos metros cúbicos de aire. Unos 4 o 5, ya te digo. Y una mosca. Que merece morir. Que me ha costado ya varios tochitos de apuntes arrugados y que, la muy voladora, huye cada vez que cojo algo con que matarla.
Esta es la España que me ha dejado Zapatero. Recuerdo, cuando yo era moza, que las moscas sólo venían en verano. ¡Qué tiempos aquellos! Y todo esto era campo, incluso mi blog. Já! Mi blog eran llanuras de 0 y 1 sin ordenar. Luego llegó la civilización a Matrix y todo se fue a la porra. O no. Porque yo hoy desayuné porras, y lo cierto es que estaban deliciosas. Y sin civilización lo más probable es que hoy hubiese desayunado gachas o algún otro plato de nombre pastoril y aspecto papilloso. ¡Con lo bueno que está el ColaCao! Sin ser negritos del África Tropical o siéndolo, da igual. El ColaCao (y el Nesquick y el Cacaolat y el Toddy y cualquier otro polvo marronuzco de sabor chocolateado, que no quiero yo pecar de discriminadora) está delicioso. Es lo que desayunaré mañana. Hoy, más bien. Porque, para variar, pasan de las 12 y no me he dormido. ¿Por qué? Pues porque aunque físicamente mi cabeza siga pegada a mis hombros, metafóricamente mi cabeza está en otro lado. O en otra persona. O en otros asuntos. O durmiendo ya, quién sabe. Tal vez ahora mismo esté pensando en ti. Sí, ahora estoy pensando en ti. Si es que tú eres un lector(a) cotidiano de 'este mi blog'. ¿Qué se siente al saber que alguien piensa en ti? Es bonito, ¿no? Supongo que sí lo es. Antes estaba pensando en otras cosas y en otras personas, pero ahora mismo, a las 0:16 mis pensamientos los he enfocado en mis lectores habituales, al menos aquellos de los que tengo constancia por que me dejan comentarios o me hacen '+1' discretos. Discretos porque no son continuos, discretos como integrales discretas, discretos. Pero no porque lo hagan sin que nadie se dé cuenta, sino porque lo hacen de vez en cuando.
Mi cabeza no está donde tiene que estar (repito, son metáforas, nadie me ha amputado mi extremidad más preciada ni tampoco he muerto ni estoy en coma ni nada por el estilo) y eso hace que lleguen las 12 y yo recuerde esos deberes que había que entregar para hoy a las 12. Pero los he terminado y por eso ahora puedo irme a dormir. Es curioso. Los libros siempre los termino con amargura, con melancolía por dejar de llevar a esos personajes conmigo a la cama cada noche. Los deberes, sin embargo, los termino con una felicidad exuberante. Con una alegría y un gesto radiante. ¿Por qué será? Pues supongo que por Unicef, otra razón no hay, ¿verdad, Mou?

domingo, 20 de noviembre de 2011

¡Pero cómo no voy a votar! ¡Si es una fieshta!

Acabo de volver de la fiesta de la democracia. Yo me había arreglado mucho, que me habían dicho que iba todo el mundo, bueno todos los invitados. No olvidemos que a los menores de 18 les dejamos abortar pero no votar. El caso, me puse un vestido de seda, tacones de 12 centímetros, pelo de peluquería y maquillaje de 3 horas. Lo normal ¿no? Me hice una sesión fotográfica antes de salir, vamos lo que siempre se suele hacer antes de una fiesta. Quizás no debería haber salido de fiesta, teniendo en cuenta que estoy de exámenes y que me falta tiempo (libre) pero la democracia sólo da una fiesta cada cuatro años, y no es cuestión de faltar a una. Que lo mismo luego se piensa que no iré a la siguiente y me deja de invitar.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Cuestión de (des)encuentros.

          Venía cargada de esperanzas, pero me tropecé con tu ceño fruncido y  para evitarlo bajé de la acera, resbalé en un charco de lágrimas que no recordaba haber vertido y caí. Y se me cayeron. Yo no me caigo a menudo, no te confundas. Pero las lágrimas son resbaladizas, sobre todo si no son lágrimas de cocodrilo. Éstas tenían textura de lágrimas de ilusiones rotas. Porque las ilusiones son muy frágiles y cuando las rompes(te las rompen) se hacen añicos, como el cristal. Y te hacen llorar.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Ignorante

En la literatura plasmaba todas las ilusiones que no se hicieron realidad. Y en la tercera persona ocultaba un narrador protagonista más que sospechoso. Era un acto reflejo, de propia seguridad. De seguridad propia. Caminaba derecha, izquierda, derecha, izquierda. Sin rumbo. Más que caminar vagaba por la vida. Sin objetivos claros, sin deseos firmes ni ilusiones fantasiosas. Como si una niebla densa le sedara la mente, como si su raciocinio estuviera completamente drogado. No querer ver o no saber mirar, el opio del pueblo. Avanzaba, retrocedía, avanzaba y retrocedía el doble. Trayectorias periódicas, siempre volviendo a pasar por el punto de partida. Pero daba igual, porque no era consciente. Y la ignorancia suele significar felicidad.

martes, 1 de noviembre de 2011

Se confundió.

Confundió amistad con amor. Ése fue su único delito. ¿La condena? La condena fueron mañanas de ilusión, tardes de decepción y noches de depresión. Y volver a empezar. Mañanas de ilusión, tardes de nueva decepción y noches de profunda depresión. Ilusiones vanas, porque no se sustentaban sobre algo real. Ilusiones pobres. ¡Pobres ilusos! Confundió amistad con amor, y procuró enamorarse. La quería, la quería mucho. Pero no de esa forma. Es un error común. Más común de lo que pensamos. Ocurre en los mejores colegios y en las carreras más distinguidas. Confundió amistad con amor. Y la enamoró. Tuvieron una breve historia. Fue un microrrelato, más bien. Y luego cada uno por su lado. Perdió la amistad por amor, por amor que no era amor, que era amistad. Y cuando se volvían a ver los dos sólo eran capaces de preguntarse cómo habían pasado de algo tan intenso a la más profunda de las indiferencias. De las indiferencias fingidas. Fingidas porque, en el fondo, su microrrelato de amor no había destrozado su amistad. Sólo su orgullo o su vergüenza. Sólo el quedirán. Sólo el quépensarán. Sólo los prejuicios y las presiones sociales. Confundió amistad con amor. Ése fue su único delito. Su condena perder ambas.

domingo, 23 de octubre de 2011

Hipo.

Murió de hipotermia. De hipotermia o por hipocondríaca. Murió por hipócrita, probablemente. Tenía hipoglucemia. Estaba falta de todo. Falta de carnes, por su extrema delgadez no deseada. Luchaba contra su metabolismo noche y día, siempre sin resultados. Quizá por ingerir sólo alimentos hipocalóricos. Siempre le faltaba hambre y cuerpo. Siempre le sobraba delgadez. Tenía mucha falta de calor. No tenía frío, porque el frío por sí mismo no existe. Sólo es falta de calor. Y ella tenía una falta muy grande de calor. Trataba de curar el frío de su interior con jerséis y abrigos cada vez más gruesos. Pero ni por esas. Le faltaba calor y le faltaba color. En la cara. Probablemente sufriera hipovolemia. Era blanca, como Blancanieves pero sin los labios rojos. La cara blanca como si estuviera permanentemente contemplando fantasmas, pero sin acostumbrarse. Blanca como un folio y blanca como si no le llegara el riego a la cabeza. El riego sanguíneo, que es lo que le da calor y color a la cara. A la vida. Era una de estas personas que no viven, se dejan vivir. Y con esto quiero decir que ella no caminaba, se dejaba llevar. Ella no hacía las cosas, se dejaba hacer. No decidía, seguía a otros. Se dejaba tomar las decisiones. Si llegaba un momento en que tenía más de una posibilidad de actuación, imitaba. Y como buen ser imitador logró sobrevivir toda su vida.
Por la calle era todo menos notable. No tenía brillo, no tenía atractivo. Y no era fea. Era normal. Mediocremente normal. Caminaba con hipocinesia, en consonancia con el resto de faltas en su vida. Daba igual la ropa que se pusiera, no llamaría la atención. De todas formas no elegía su ropa, dejaba al armario decidir. Al ¿destino? Lo primero que hubiera en su cajón, eso se pondría. Su vestimenta, bastante extravagante, para que negarlo, contrastaba con la palidez de su rostro. Era hipocondríaca, tenía una salud de roble que se esforzaba en ocultar. Sufría hipoacusia, o tal vez no. Tal vez tenía un oído maravilloso pero lo menospreciaba y pensaba que estaba enferma. Si llegaba el otoño y todos tenían gripe, también ella se pondría a estornudar y a toser. Siempre la misma ropa. Sin cambiar según la estación. Nada de bufandas ni abrigos. Sólo el largo (siempre corto) de su falda variaba. A las faldas largas les faltaba tela, a las minifaldas les faltaba corto. Nunca acertaba. Siempre le faltaba algo. A veces incluso le faltaban faltas.
Vivía en un hipogeo, donde la falta de luz era patente. No sé si tenía hipogrifos de piedra a la entrada. Claro que, en ese caso no estaríamos hablando de grifos escasos. Sí tenía una sala hipóstila. Adoraba el arte. Y la falta de espacio que daban tantas columnas en medio de su salón. Vivía en un hipogeo, para poder quejarse de sufrir hipoxia. Su hipoteca la pagaba con la falta de dinero que tenía. La única ventaja es que siempre estaba falta de números rojos, lo que le permitía subsistir medianamente bien.
Decían que era una hipócrita, es probable, y también es probable que esto fuera sólo una hipótesis. O quizás un mal uso de las palabras. Puede que sólo fuera una gran actriz y nos equivocáramos al darle significado a la palabra. O puede que todos seamos un poco hipócritas cuando imitamos a los demás. Puede que sólo fuera crítica, o ligeramente más crítica con su entorno de lo admisible hoy en día. También era hipotensa. Trataba de compensarlo con dosis ingentes de azúcar, pero ni por esas. Se le acababa el azúcar dos veces por semana, cinco veces al mes. Y eso que siempre usaba toallitas hipoalergénicas para limpiarse las manos antes de cocinar. Aunque creo que esto era otra de las escenas que montaba para fingir ser hipocondríaca. O para creer serlo.
Irónicamente, o no, lo único que le sobraba era el hipo. Hipo para desayunar y para comer, hipo al despertar y al ir a dormir. Hipo cuando alguien (por fin) reparaba ya no en su presencia, sino en su existencia. Hipo al leer y al caminar. Hipo al parar. Irónicamente estaba sobrada de escaseces.

Los quarterbacks y animadoras del blog:

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