Estoy salva, que supongo que no es poco. Sobre mi sanidad, diré (para los que fueran a hacer la broma) que no estoy sana, pero tampoco insana. Al menos no que yo sepa. ¡Malditos catarros invernales! Si no fuera por ellos dedicaría el 100% de mi capacidad de querer al frío y los elementos invernales. Me resutla curioso hablarte de invierno cuando hace menos de una semana paseaba por el centro en mangas cortas. Pero, qué se le va a hacer, se acerca la Semana Santa y esto es Sevilla. Iba caminando por el centro y no paraba de pensar en la cantidad tan ingente de parejas con que me estaba topando. Y mucha, mucha gente en general. ¿Será porque es jueves? ¿Será porque es el primer jueves de cuatrimestre y a las horas a las que yo salgo de clase otros salen de fiesta? ¿Qué pasará? ¿Por qué hoy? Y no fue hasta que me choqué con un enorme corazón hinchable cuando, por fin, me di cuenta de que ¡era San Valentín! ¡Qué mejor día que un 14 de febrero para salir con tu pareja! Lo curioso (¿adorable?) es que incluso se veían parejas en los sitios más cutres: el bar grasiento de la esquina o las máquinas de comida rápida. Todo el mundo festeja San Valentín porque es lo que se debe hacer, y todos somos muy buenos y obedientes, que para algo nuestras madres nos enseñaron que si no te tomas la fruta a la comida te la comerás a la cena y no probarás las delicias del chocolate hasta hacer desaparecer (gracias a la magia de tus bacterias internas) esa manzana herrumbrosa y fea.
Me dicen que el chocolate será un bien escaso (y, por tanto, caro) dentro de unos 20 o 30 años. No me preocupa, demasiado. Sé que para entonces seré rica y no tendré dificultades para poseer una plantación de cacao y una fábrica (totalmente automatizada) de diferentes tipos de chocolate. Y, si eso no funciona, buscaré a Charlie y me casaré con él a cambio de poder usar (comer) su fábrica tanto como quiera.
Querer es un verbo tan variopinto. Yo quiero a muchas personas, y a ninguna la quiero igual que a los demás. Pero hoy, Aristófanes, hoy yo pensaba en todos los que se precipitan a ser felices, con prisa, con nerviosismo, casi con ganas de demostrarle al mundo que son felices para así poder probárselo a sí mismos y serlo de verdad. ¿Tú qué opinas? Yo en mi cabeza lo tengo como el concepto 'to rush into happiness' y cuando pienso en ellos siempre recuerdo varios casos más o menos cercanos. ¿Sabes ya a quiénes me refiero?
¿No? Bien, te pondré algunos ejemplos. Para empezar están los que necesitan verse felices en 200 fotos antes de volver a casa para poder saber que fueron felices. Y que conste que me gustan las fotos. Pero, no sé, yo soy más de fotos espontáneas. La que le sacas a tu querida hija cuando está montando un puzzle y se muerde la lengua fuera de la boca de lo concentrada que está. La que le sacas a la amiga que ha terminado la carrera cuando está sentada escuchando nombres y sonriendo nerviosa al saber que se acerca el suyo, que ya se ha graduado. ¡Que ya se ha graduado! Fotos como las que captan una mirada cómplice y ajena al fotógrafo. No esas fotos de 'estoy cansado, no tengo ganas de nada, pero o te pones en la foto o me enfadaré porque estamos delante de una fuente muy importante y quiero ver una sonrisa cuando el flash te llegue o ya verás'. YA VERÁS. Qué temible. Cuán terrible.
Ya verás es amenaza. Ya veremos es no. Te lo digo por si no lo sabías, que son lecciones de vida importantes. Sobre todo si tiendes a hacer caso a las personas. 'Ya veremos' ¿Por qué se empeñarán los humanos en dulcificar los 'noes'?
El otro caso de los que viven impacientes por ser felices son aquellas parejas felices para siempre que cortan y luego, ¡Mufayah! ambos quieren una nueva pareja estable a la que querer tanto como a la anterior en menos de un mes. Y yo antes, que tengo que haberle superado antes de que él me supere a mí o seré una desgraciada. Calma, calma. ¿Seguro que es eso lo que quieres? Cuando veo esas cosas ocurrir me confundo mucho. Casi tanto como para herirme a mí misma (pero no, y prometo no repetir ese tan manido chiste más hoy). Veamos, si tanto os queríais antes ¿cómo es que os habéis superado tan rápidamente? ¿Cómo es que buscáis uno nuevo en tan poco tiempo? ¿O es que no os queríais tanto como esas 1000 fotos juntos pretendían probarnos a los demás?
La soltería está infravalorada. Y yo creo que esto es problema de que no te quieres (no os queréis) lo suficiente. Mírame a mí. Con todo lo que me quiero, soy perfectamente feliz sola y perfectamente feliz acompañada. Que sí, que la vida en sociedad tiene sus pros, no seré yo la que te diga que no. Al fin y al cabo, jugar al Risk o al Catán en un grupo de amigos es uno de esos pequeños placeres de la vida. Pero la sociedad no es tan necesaria como quiere hacernos creer.
O crear una escala con la que medir la estupidez como función directamente proporcional al parecido que tenga alguien contigo. Y así. 'Se parece 5 a Guillermito, entonces es 5 de imbécil'. 'Se parece 37 a Pablito, es un imbécil del 37'. Y así, para que luego no pase lo que pasa. Y que nadie diga que no le he avisado.
Yo en el fondo quisiera seguir escribiendo sobre el fin del mundo, que es a lo que me dedico ahora, pero hay un terrible sonido constante que no deja de importunarme, molestarme, incordiarme y cualquier otro sinónimo que se te ocurra. Un ronroneado constante, un taladro diabólico que me haría temer por mi vida y la de todos los pertenecientes a un círculo de centro Yo y radio 1 Km si estuviéramos en guerra. Pero menos mal que no estamos en guerra. ¿Cómo se vive en una guerra? Mucha gente habla de muchas cosas, pero yo estaba pensando en los que se quedan. O sea, en los que están en sus casas, sin apenas alimentos, o con la ropa rota y frío. Y sin saber si X volverá (sano o, por lo menos, salvo) de le guerra. O no. El frío es tan terrible sin abrigos.
Con lo que me gusta a mí hacer tartas, ¿cuántas personas habrán tenido que vivir sin poder desarrollar sus vocaciones, incluso las más tontas? Y nosotros aquí poniéndonos tristes si un día nos mojamos al volver de clase. Cuándo aprenderemos a ver la realidad en su conjunto, a relativizar. No creo que sea necesario viajar a la India o a África para saber que los hay que viven mucho, mucho, mucho peor que nosotros. No creo que sea necesario vivir la misera para saber que siempre habrá alguien que esté peor y otro alguien que esté mejor. Por eso procuro no estar triste por los problemas que tienen solución. Prefiero ponerme a ponerles solución.
-Un whisky bien cargado, y un balazo en la frente.
¿Es acaso ésa la única solución? No sabría yo qué decirte. Cuán preocupados andamos todos por la muerte, y esto no es ironía. Nos preocupa porque sabemos que existe, pero no en qué consiste. Es un poco como la primera vez que vas al dentista (y lo dice una que aún no ha tenido que pisar por ellos, que para algo me lavo los dientes todos los días desde los 3 años o incluso desde antes, si es que antes ya tenía dientes, que yo qué sé, que todavía no tengo hijos y no me sé esas cosas de cultura maternal, o parental, que tampoco yo quiero herir sensibilidades, ni sensibilidados). Vas al dentista con miedo porque mucha gente ha dicho que duele mucho lo que hace, ¡que se saca dientes! Que mete elementos punzantes en tu boca. Que babeas. ¡Que sangras! Y yo creo que lo que verdaderamente te da miedo es el miedo, el dolor, no el dentista en sí. Al fin y al cabo una bata blanca no da superpoderes. Y con morir pues nos pasa un poco igual. Pero eso no debería ser motivo 'to rush into happiness' ¿O sí? Al fin y al cabo, qué sabré yo.
Había un tema más sobre el que quería hablar, algo que venía pensando en el autobús, pero creo que lo he olvidado. Pienso tantos temas que quiero contarte y luego olvido que ya no sé ni qué he dicho en 'voz alta' y qué he pensado para mí. ¿Tú qué opinas, Mandarino? ¿Lo dejamos aquí o divagamos un poco más sobre el poder de mirar a los ojos?
Porque el único motivo por el que aún no me he puesto un termómetro es porque temo que, de hacerlo, si me dice que tengo fiebre, mi sentido de la responsabilidad se relajará y mañana irá a clase de 8:30 hasta las 21:00 alguien que no sé quién será, pero desde luego que yo no. Es mejor ignorar los síntomas del resfriado, beber frenadol cual valiente y seguir adelante.
Y dime, ¿quiénes son los que deciden el sabor de los medicamentos? Porque me gustaría decirles una cosa. ¿Qué clase de naranjas han tomado en su infancia? El frenadol NO SABE A NARANJA. Sabe al asco que te producirá al tragarlo. Pero, desde luego no sabe a naranja. Al menos no a las naranjas que he tenido el gusto de tomar. Admitiré que puede que sea que mi paladar sea demasiado exquisito (¿ves cuánto me quiero?) y que, por culpa de esta genialidad evolutiva que he tenido la desgracia de padecer, las cosas no exquisitas me sepan mal. Al fin y al cabo siempre he sido la primera en mi familia en darme cuenta de cuándo algo empezaba a saber mal. Como el pan bimbo, que sustituímos por Panrico tras un mes sin que yo tomara porque ya sabía mal pero que fue necesario para que mis padres se percataran del cambio de su sabor. Y con la leche Carrefour (de antes, la de ahora sabe bien de nuevo) igual. También odiaba el sabor del Febrectal y el del Ceclor. De hecho, adoro al desconocido inventor de los medicamentos en pastillas. Insípidos. El Ceclor jamás supo a fresa. Las fresas no saben ni por asomo a lo que sabía el Ceclor. Y el otro medicamento infantil, ese naranjita con sabor a ''''''naranja'''''', tampoco sabía a naranja. De hecho y, si me apuras, el único medicamente cuyo sabor me gustó en mi infancia fue un jarabe que olía muy mal y venía en un tarro marrón con una cuchara de plástico doble (por un lado una cuchara más pequeñita y por otro una más grande) y que sabía a plátano.
¡Como lo oyes! ¡A plátano! Claro que también puede que sea simplemente alguien de gustos raros. Mi yogur favorito era el de plátano, y el de macedonia. Pero no me gusta comerlos fríos. Saben menos. A mí me gusta sacarlos fuera antes de comer y comérmelos tras dos horas a temperatura ambiente cuando la temperatura ambiente son unos 25 o 27 grados.
Pero, tranquilo, no soy tan (tan, tan) pija a la hora de comer. Y como soy bien educada, si no estoy en casa me como lo que sirvan en mi plato con una sonrisa y diciendo que está muy rico.
¿DÓNDE ESTÁ LA SEPARACIÓN ENTRE SER BIEN EDUCADO Y MENTIR? ¿Protocolo o falsedad? ¿Cuántos antes que yo se habrán planteado sin éxito esta pregunta sin respuesta? A mí me gusta decirle a la gente lo que me gusta de ellos. Suelo decir 'me gusta tu vestido/camiseta/bolso' o 'estás muy guapo hoy/te queda muy bien ese color/corte de pelo/camisa'. Pero sólo lo digo cuando sale de mí decirlo porque lo creo así. Y creo que es importante decirlo porque creo que hay que decir las cosas buenas. Mejor decirlas que arrepentirnos por no haberlo hecho. Sin embargo el problema me viene cuando llegan las preguntas directas: '¿Estoy guapa?' Doy gracias a que no suelo recibir esas preguntas de personas con las que no puedo o quiero o debo ser totalmente sincera.
El problema de la educación es que es complicada. Porque por un lado tienes a tu padre que te dice que no se debe mentir. Pero por otro lado tu madre te regaña si cuando la vecina te pregunta eso de '¿me quieres dar un beso, guapa?' respondes con un 'no'. Porque, claro que no quieres, ¿cómo ibas a querer darle un besito a una total desconocida? Pero no está bien decir eso. Es MALEDUCADO. Y nadie quiere ser maleducado. Mal, quita, quita. Quieta. Lo que es malo es malo. ¡Menudo descubrimiento! ¡De aquí a Platón del siglo XXI en menos que croa una rana.
Es muy confuso todo, por eso lo mejor suele ser estar callado.
¿Estoy guapa? Y pones sonrisa de circunstancia. Si se quiere asumirá que es un sí y que eres perezosa con los cumplidos. Si no se quiere le preguntará a otro hasta reafirmar su ego.
¿Me quieres dar un besito? Ladeas la cabeza y sonrisa de circunstancia. Ya vendrá ella a dártelo si tiene tantas ganas. Y no habrás tenido que mentir, que está muy mal.
En definitiva, Mandarino, no sé qué más contarte hoy. Porque, o te cuento todo, o no te cuento nada. Pero ya no son horas de divagar, sobre todo siendo 30 de febrero del año de la sequía mundial y teniendo que ir a clase mañana. Y que imprimir apuntes. Y que preparar bártulos. Y que... Mandarino, ¿me quieres? Yo a ti no, pero sólo porque eres un objeto inanimado y me tengo prohibido querer a los objetos inanimados. Espero que tú sí me quieras mientras te alimente de archivos nuevos y corriente eléctrica. Al fin y al cabo es lo que hacen los buenos dueños de discos duros. Y yo, además, te saco a conocer portátiles y archivos nuevos un par o cuatro veces al año. Si es que soy toda amor.
Dulces días, recemos porque el frenadol no me quite a base de asco más años de vida de los que me da a base de 'curarme' el catarro.
Mi blog.
Dentro de muchos años entraré aquí y será mi particular baúl (digital) de los recuerdos (no digitales).
lunes, 18 de febrero de 2013
sábado, 2 de febrero de 2013
Trucos para ser una chica dura. Capítulo I.
Trucos para ser una chica dura:
1.- Píntate las pastañas inferiores a diario. Y si te queda bien el lápiz de ojos por abajo, también póntelo. Póntelo incluso los días en que te despiertes más triste. Saber que de echarte a llorar se te correría, te impedirá llorar. Y cuando te sientas muy triste, sólo de pensar en lo nefasto que sería dejar ver a los demás que has llorado (quedaría bien claro con tu rímmel corrido unido a tus ojos rojos e hinchados) se te quitará la posibilidad (nada es milagroso, para saber cómo quitarte las ganas de llorar tendría que conocerte)
2.- Ponte tacones. Muy altos. O botas. Muy grandes. A diario. Los tacones te separarán un poquito (¿más?) de la realidad y ampliarán la longitud de tu zancada, permitiéndote huir más rápida de los recuerdos o las realidades que quieras evitar. Las botas, en cambio, te permitirán machacarlos bien siempre que se decidan a salir a flote. Que no quede uno vivo, eres una chica dura.
3.- Haz creer a todos los demás que eres tonta y superficial. Cuando pase algo triste, quédate callada tratando de tapar tu nudo en la garganta o de devolver a su embalse las lágrimas que amenazan con inundar de un momento a otro tus párpados. Cuando alguien pregunte algo, también quédate callada. Nadie te contará sus problemas y tu vivirás en la más feliz de las ignorancias.
1.- Píntate las pastañas inferiores a diario. Y si te queda bien el lápiz de ojos por abajo, también póntelo. Póntelo incluso los días en que te despiertes más triste. Saber que de echarte a llorar se te correría, te impedirá llorar. Y cuando te sientas muy triste, sólo de pensar en lo nefasto que sería dejar ver a los demás que has llorado (quedaría bien claro con tu rímmel corrido unido a tus ojos rojos e hinchados) se te quitará la posibilidad (nada es milagroso, para saber cómo quitarte las ganas de llorar tendría que conocerte)
2.- Ponte tacones. Muy altos. O botas. Muy grandes. A diario. Los tacones te separarán un poquito (¿más?) de la realidad y ampliarán la longitud de tu zancada, permitiéndote huir más rápida de los recuerdos o las realidades que quieras evitar. Las botas, en cambio, te permitirán machacarlos bien siempre que se decidan a salir a flote. Que no quede uno vivo, eres una chica dura.
3.- Haz creer a todos los demás que eres tonta y superficial. Cuando pase algo triste, quédate callada tratando de tapar tu nudo en la garganta o de devolver a su embalse las lágrimas que amenazan con inundar de un momento a otro tus párpados. Cuando alguien pregunte algo, también quédate callada. Nadie te contará sus problemas y tu vivirás en la más feliz de las ignorancias.
domingo, 6 de enero de 2013
365 días de Kindle
Hace un año, los Reyes Magos me regalaron un Kindle. He de reconocer que siempre había defendido el libro de papel. Hasta que descubrí las maravillas del e-book.
domingo, 23 de diciembre de 2012
La cuerda cuerda que perdió la cordura.
Una cuerda no es verdaderamente cuerda si no es cuerda. La cuerda cuerda es aquella que actúa tal y como todos esperarían que actuara una cuerda. Hace nudos simples y se deja desatar sin ofrecer demasiada resistencia cuando es debido.
Una cuerda cuerda ata locos en manicomios y da cuerda a que las niñas desarrollen toda su imaginación mientras cantan y la saltan y los niños mientras juegan a ser cowboys que atrapan indios. Las cuerdas cuerdas sueltan las amarras y amarran los cabos sueltos, para no dejar ni un detalle sin pulir.
Toda cuerda pasa por etapas de mayor y menor cordura y todas desean en algún momento de sus enrolladas vidas ser algo menos cuerdas, algo más locas. El boom de las cuerdas locas vino después de que se filtrara un fragmento de Alicia en el País de las Maravillas: You're entirely bonkers, totally mad. But I'll tell you a secret. All the best people are.' Y todas las cuerdas volviéndose locas, sólo porque las mejores personas lo están. Menuda prosopopeya.
En realidad, el origen de la locura de las cuerdas es muy anterior a Alicia. Hace muchos, muchos años, una cuerda algo gordita perdió toda su cordura. Y con cordura en este caso me refiero a sensatez, no al conjunto de características características que les otorga el nombre de cuerdas a las cuerdas. Esta cuerda, como iba diciendo, decidió anudarse y no soltarse bajo ningún concepto. Menuda cuerda loca era ésta. Gordiana, como la llamaban cariñosamente sus vecinos a los que siempre saludaba para no ganarse fama de maleducada después de cara a los periodistas de los telediarios de la hora de la comida que pudieran pasar a preguntar sobre su forma de ser cuando cometiera un anudinato grave, se anudó y nadie lograba desanudarla.
¿De qué sirve una cuerda que se anuda sobre sí misma y decide no desanudarse ni aunque se lo pidan de rodillas? Gordiana se anudó en un nudo gordiano. Y tuvo que venir el mismísimo Alejandro Magno a desanudarla. A cuchilladas.
Y la moraleja de esta historia, niños, es que nunca debéis dejar que los nudos de vuestras gargantas duren más de unos instantes, o vendrá el Alejandro Magno de turno y los desanudará a cuchilladas. Bueno, y que si encontráis a quién os desanude cariñosamente, que os quedéis con él. Ah, y también que perder la cordura si eres cuerda no es buena idea. Por supuesto también podéis concluir que lo único importante en esta vida es ser uno más del montón, una cuerda cuerda, si preferís llamarlo así. Y, antes de que se me olvide, también la conclusión es que sólo los niños pueden querer ser cowboys y sólo las niñas pueden saltar a la comba.
O simplemente, quedémonos con que las aceitunas gordal están muy ricas y que cada cual debe ser y hacer lo que quiera siempre que con su actitud no moleste a los demás.
¡Ah! Feliz Navidad :]
Una cuerda cuerda ata locos en manicomios y da cuerda a que las niñas desarrollen toda su imaginación mientras cantan y la saltan y los niños mientras juegan a ser cowboys que atrapan indios. Las cuerdas cuerdas sueltan las amarras y amarran los cabos sueltos, para no dejar ni un detalle sin pulir.
Toda cuerda pasa por etapas de mayor y menor cordura y todas desean en algún momento de sus enrolladas vidas ser algo menos cuerdas, algo más locas. El boom de las cuerdas locas vino después de que se filtrara un fragmento de Alicia en el País de las Maravillas: You're entirely bonkers, totally mad. But I'll tell you a secret. All the best people are.' Y todas las cuerdas volviéndose locas, sólo porque las mejores personas lo están. Menuda prosopopeya.
En realidad, el origen de la locura de las cuerdas es muy anterior a Alicia. Hace muchos, muchos años, una cuerda algo gordita perdió toda su cordura. Y con cordura en este caso me refiero a sensatez, no al conjunto de características características que les otorga el nombre de cuerdas a las cuerdas. Esta cuerda, como iba diciendo, decidió anudarse y no soltarse bajo ningún concepto. Menuda cuerda loca era ésta. Gordiana, como la llamaban cariñosamente sus vecinos a los que siempre saludaba para no ganarse fama de maleducada después de cara a los periodistas de los telediarios de la hora de la comida que pudieran pasar a preguntar sobre su forma de ser cuando cometiera un anudinato grave, se anudó y nadie lograba desanudarla.
¿De qué sirve una cuerda que se anuda sobre sí misma y decide no desanudarse ni aunque se lo pidan de rodillas? Gordiana se anudó en un nudo gordiano. Y tuvo que venir el mismísimo Alejandro Magno a desanudarla. A cuchilladas.
Y la moraleja de esta historia, niños, es que nunca debéis dejar que los nudos de vuestras gargantas duren más de unos instantes, o vendrá el Alejandro Magno de turno y los desanudará a cuchilladas. Bueno, y que si encontráis a quién os desanude cariñosamente, que os quedéis con él. Ah, y también que perder la cordura si eres cuerda no es buena idea. Por supuesto también podéis concluir que lo único importante en esta vida es ser uno más del montón, una cuerda cuerda, si preferís llamarlo así. Y, antes de que se me olvide, también la conclusión es que sólo los niños pueden querer ser cowboys y sólo las niñas pueden saltar a la comba.
O simplemente, quedémonos con que las aceitunas gordal están muy ricas y que cada cual debe ser y hacer lo que quiera siempre que con su actitud no moleste a los demás.
¡Ah! Feliz Navidad :]
sábado, 15 de diciembre de 2012
Jueves y catorce, con ce de cacatúa.
Culpar a las
hormonas de todos tus desarreglos emocionales. Culpar a los desarreglos
emocionales de las hormonas. Llorar sin saber los motivos. No entender nada.
Que paren el mundo, que yo me bajo. O que no lo paren, pero se me permita al
menos ser baldosa por un mes. ¿Pasará algún día esta crisis? La mía, no la
económica. Crisis económica. Ahora al mejor precio del mercado. Y si no queda
satisfecho con la calidad de la crisis adquirida, se la cambiamos por otra.
Aseguramos el precio más bajo. Si encuentra otro sitio en el mercado que las
venda a menor precio, díganoslo y le rebajamos el precio de su crisis. Aquí,
las crisis más económicas del mundo. Crisis economímicas del mudo. El mundo entero girando y yo en el váter.
¡Caminemos de una maldita vez en la misma dirección! (Se dijeron)Y cambiaron sus
rumbos. Lástima que no se dieran cuenta de que ahora navegaban en sentidos
contrarios. MRU. Movimiento rectinlíneo Uniforme. Uniforme escolar. Un informe
escolar. Niña, tápate que se te ven las ideas. Y no son idénticas a las del resto
del mundo. El resto del mundo son todos los que no se comportan conforme a mis
expectativas. El resto del mundo (no) eres tú. Mini-falda. Dícese de las faldas
que llevaba una famosa ratona. Minnie-falda. Liquidar: dícese de hacer (más)
líquido un cuerpo (fluido o no). Liquídame, pero que no sea a lágrimas. Con
tilde en la a. TOC. TOC, TOC. Trastorno Obsesivo Compulsivo. TIC. Tic Tac Toe,
three in a row. Death row. A(r)row. Bow (¿tie?). To Bow. Tubo. Tuvo muchas
penas. Penoso, dícese de un mamífero osáceo que sufre de penas variadas. El oso
quería dejarse llevar, a ver si alguien venía a rescatarle. Auto-rescate:
fenómeno por el cual uno mismo (u otro mismo) se salva a sí mismo tras
comprobar que nadie viene a lanzar un chaleco salvavidas. Salvemos vidas. ¿Y
qué pasa con el alma? Salvemos todo. Salvaguardar las salvas del guarda. Y
todas las fechas de guardar. Salvar el mundo. Cambiar el mundo. Cambiar las
personas. Cambiar a las personas. ¿Por otras? Los otros. Nosotros. A nadie le
amarga un dulce. De leche. Galletas, que vienen los Reyes Magos. ¿Tú (también)
has perdido la fe? Perder la fe en la humanidad es tan del invierno pasado.
Créame. Y no, no te estoy tratando de usted. Tilde diacrítica en días críticos.
No es insultar si es objetivo. Y tú eres
objetivamente imbécil. ¿Y gordx? X para no herir sensibilidades.
Queridos/as/o/a/e/i/o/u borriquito como tú. Tururú. Que no sabes ni la u. ¿2?
¿U2? Tranqui, tronco, que aunque esto sea un canteo, tu chupa mola mazo. Tío.
¿Dónde quedó todo lo que no detesto? De(ntro del )t(i)esto. DJ Tiësto. Luleä.
Con diéresis en la jota. La jota ha perdido todo su valor al convertirse en
hota. Y todo es culpa . Tuya. Suya. Mía. Posesivos. ¿Nuestra? ¿Vuestra? ¿Suya?
Suya, pronombre posesivo, tercera persona del singular. O del plural. Varios
poseedores. Millones de poseídos. Poseídos por el afán de poseer posesiones.
Poseer imposesiones. Imposeer. Poseer la nada. Una isla recóndita en medio del
mar. Y mucha literatura genial. Nada. Y mira que he flotado lámparas. Genio. Se
ahoga. Nada. El que nada no se ahoga. Y Bruto mató a César. Y el mundo es una
pelota.
domingo, 2 de diciembre de 2012
Cuestión de Peces.
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