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Dentro de muchos años entraré aquí y será mi particular baúl (digital) de los recuerdos (no digitales).

lunes, 19 de mayo de 2014

Trucos para ser una chica dura. Capítulo III

Ya había escrito antes algunos trucos para ser una chica dura. Aquí los continuaré en un capítulo especialmente dedicado a contener las lágrimas:
8.-Si notas que las lágrimas están empezando a inundar tus ojos, mira hacia arriba, eso las contendrá. Y, de paso, al caminar con el cuello estirado y mirando hacia arriba darás la impresión de ser completamente ajena a cualquier sufrimiento que se esté plantando ante ti. MIra hacia arriba y continúa tu camino sin mirar atrás (ni abajo). Si caminas suficientemente rápido, el aire secará tus ojos (inundados de lágrimas contenidas por mirar arriba) y pronto habrás dejado de llorar.

9.-Si no puedes mirar arriba (por ejemplo porque el foco del sufrimiento ha colocado su cara arriba, en la trayectoria de tus ojos si mirases arriba) o no puedes huir rápidamente con la esperanza de que el contacto con tus lágrimas seque tus ojos; frunce el ceño. Pon cara de enfado entre tristezas y nudos de garganta y verás que es físicamente imposible llorar mientras frunces el ceño con intensidad. No vale un fruncido tonto, has de poner la mayor cara de enfado que hayas puesto en la vida. Este truco es especialmente útil porque, no sólo impide el llanto, sino que también provoca que el entorno considere que estás enfadada. Y ya sabemos que las chicas duras no lloran, sólo se enfadan (si es necesario).

10.-Evita el contacto visual. No mires a los ojos. Mira a las flores que crecen en el suelo, a la mosca que revolotea alrededor de tu foco de tristezas o a la pequeña lagartija que trepa una pared blanca. Pero, bajo ningún concepto mires a los ojos a tu sufrimiento. Mirar a los ojos es una práctica sumamente arriesgada, pues pocas tácticas pueden evitar un llanto espontáneo si aparece mientras miras a un sufrimiento a los ojos. Sin embargo, si no estás mirando a los ojos (o si retiras la mirada unos instantes) podrás coger fuerzas y seguir cualquiera de los otros pasos de este manual y, así, evitar llorar.

11.-Si no puedes (no quieres) llorar en un lugar determinado, evita los silencios, la música y, en general, todo lo que no mantenga a tu cerebro ocupado todo el rato. Ama las tareas que te impidan pensar (pues pensar es llorar). Los silencios o la música pueden hacer que pases de una sonrisa al llanto en un instante, pues es probable que la felicidad te recuerde a una tristeza (que antes era alegría) y recordarla te haga llorar. Así pues, evita todas las tareas que no requieran pensar mucho y durante mucho tiempo. Practica todas las que "apaguen" tu cerebro haciendo que centres tus pensamientos, por ejemplo, únicamente en lo que le pasa a un personaje; pero rechaza tareas manuales más simples como barrer o cocinar si no van acompañadas de una tarea que ocupe también al cerebro. Ocupa tu cerebro 24/7 y desocúpalo únicamente cuando creas que puedes llorar tranquilamente.

12.- Y, si todo esto falla, cuenta. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis... Cuenta mucho y muy rápido, cuenta hasta 100 o hasta 1000. Cuenta hasta que hayas olvidado el motivo de tus lágrimas. Cuenta hasta perder la cuenta de tus penas. Cuenta hasta poder contar con alguien a quien contarle que cuentas (números) porque tus penas son incontables. Cuenta, cuenta, cuenta hasta que puedas reírte de lo que antes de hacía contar (para no llorar).

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