Mi blog.

Dentro de muchos años entraré aquí y será mi particular baúl (digital) de los recuerdos (no digitales).
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miércoles, 31 de diciembre de 2014

En su boca

En su boca mi nombre resuena fuerte, suena bonito. Suena admirable, porque así me ve él.
En su boca crecen las ganas. Como un agujero negro, todo él me atrae hacia su boca.
En su boca las horas se hacen minutos y ojalá tener un giratiempo para poder pasar las horas en su boca y a la vez perderme en el abismo de sus ojos.
En su boca los dientes son parte del paisaje; de un paisaje que conozco tan bien que parece que lo lleve recorriendo a diario toda mi vida.
En su boca me atrapan sus labios y yo me dejo atrapar; ni diez segundos en su boca necesito para desarrollar Síndrome de Estocolmo con esa cavidad.
En su boca su lengua me roba el tiempo y cuando me quiero dar cuenta he perdido los segundos, los minutos, la horas y hasta el juicio.
En su boca reconozco cada pliegue y mi lengua se pasea como Pedro por su casa.
En su boca siempre soy bienvenida con ganas, con una sonrisa; a veces casi con urgencia.
En su boca me pierdo, me pierde su boca. Me pierden las ganas por su boca. Me gana su boca una y otra vez. Me gana él.
En su boca violamos las leyes de la Termodinámica los sábados, pero generamos doble cantidad de entropía de lunes a viernes.
En su boca nuestras lenguas luchas con la entropía, contra el orden.
En su boca desaparece el espacio tiempo porque un minuto en su boca consigue borrar el recuerdo de siete días de soledad, pero siete horas en su boca saben a un minuto.

[Brindemos por un 2015 en que me pierda en su boca mínimo una vez al día].

sábado, 8 de noviembre de 2014

Mariposas





[Hoy venía a hablar de lo que yo llamo Síndrome del Apocalipsis, pero unas mariposas del estómago han decidido que hable de lo bonita que es la vida. Y deje dicho Síndrome para otro día. ]

Nunca deja de sorprenderme que existan humanos capaces de sustituir (para bien) los recuerdos que asociabas a una determinada canción. Un día llegué a dar por perdidas las canciones que solíamos escuchar, ahora he descubierto que son recuperables.

Lo siento. Hoy todo es él. Tengo mi vida en mis manos. Y qué vértigo. He aprendido que el truco estaba en echar de menos los momentos, pero no la persona. Los momentos son repetibles.

I don't know what this is or what this means, but I'd rather be with you than alone. Y si le prefieres a la soledad, es él.



Ojalá vosotros también sintáis el aleteo de mariposas en el estómago de vez en cuando. Da miedo, produce vértigo, marea, nubla la vista. Pero qué tremendamente genial es.


martes, 22 de julio de 2014

(Querer) A la persona, no al concepto.

Hay una gran diferencia entre querer a la persona y querer al concepto de estar con alguien.

Y hemos de tener cuidado, porque los pasados que ya no están presentes contaminan posibles futuros, posibles presentes. Contaminan paseos, caminos, cafeterías, bancos con vistas a la nada, lugares y, sobre todo, futuros pasados.

¿Quién iba a pensar que seríamos capaces de romper promesas que nunca nos llegamos a hacer? He aprendido que un "para siempre" dura unos pocos meses; que también se pueden fingir los "tequieros" con ojos brillantes y besos ¿sinceros? He aprendido que está bien guardar un lugar especial para cuando llegue de verdad un para siempre duradero, porque luego será el único sitio al que ir cuando todos los demás estén atestados de recuerdos. He aprendido que también las promesas que no se hacen en voz alta pueden romperse un buen día; que no puedes confiar ni en tus ideas idealizadas, ni en tu sombra. Que pedir de vuelta un libro prestado puede ser una (mala) excusa para ver a alguien por última vez. He aprendido que cocinar para dos es mucho más fácil que cocinar para uno y que puedes quedarte dormida mirando fijamente a otros ojos. Me has enseñado bien.

Y ahora cuando hago sushi me sobra siempre la mitad, desayuno media pizza recalentada una vez a la semana. Me sobran las medias tintas y, 7 trozos de tarta después, empiezo a pensar que este agujero en el estómago no lo voy a conseguir llenar ni con comida. (¡Y yo que osaba considerarme experta en llenar vacíos existenciales con comida!)

Pero, ¿te cuento un secreto? Ahora yo soy mi profesora y este homeschooling impuesto por la vida me está enseñando a freír huevos sin quemarme y a cocinar fajitas sólo para 1. Ahora las agujetas me vienen de las sentadillas que hago a diario. Los ojos se me cierran después de leer 100 páginas de un libro cualquiera y he recuperado las ganas de tropezarme con el mismo tipo de piedra (otra piedra, misma caída).

Y es que, si lo piensas, hay una gran diferencia entre querer a la persona concreta y, simplemente, querer compañía.

lunes, 9 de junio de 2014

Peso

-Dime una cosa, los recuerdos nunca se van del todo, ¿no?
-No. Puedes pasar meses tan tranquilo que volverán a aparecer un día, sin previo aviso.
-Ya me parecía.

[Es un peso en el pecho en cuanto careces de compañía un segundo. Es un torrente de pasados en cuanto liberas tu tiempo de pasatiempos aunque sea sólo por un instante.(D)es(-)amor.]

domingo, 8 de junio de 2014

Ella. Fin.

Solía despertarse con la sonrisa en las comisuras y unas cuantas esperanzas enredadas en el pelo. Sonreía a los madrugones y se levantaba de la cama de un salto. La vida era tan bonita que prefería vivir a dormir. ¿Para qué sirven los sueños cuando eres feliz al despertar?

sábado, 17 de agosto de 2013

17 de Agosto, llegas un día tarde.

Se me han atrasado un día las lágrimas, es sábado. Y aunque sé que te quiero, creo que. Creo que llueve demasiado poco para tantas penas como quiero derramar. Y es que aparecen sin previo aviso, ¿sabes? Hacía 4 desarreglos emocionales que no escribía de corazón. Escribo, con el corazón en el pecho y las manos en el teclado, que mi sangre me pone mala y si te hablo con el corazón en la mano yo, me pongo mala.

Dime, ¿qué opinas? ¿Existen los "para siempre"? ¿A cuantas cajas vacías estamos del último para siempre?  ¿Existe el amor? ¿Y qué hay de los sentimientos? ¿Cuántos tequieros me quedan por oír? Y, sobre todo, ¿cuándo dejamos de medir el tiempo en canciones?

Este nudo en la garganta se agarra a las ideas y las mete para dentro. Para dentro. Para dentro. Para dentro. Ya sólo me queda entregarme a los libros y reír, y llorar, y reír, y llorar por personas que no existen.

Lloro, ergo siento. ¿Entonces quedamos en que los sentimientos sí existen? Lloro, lo siento. ¿Lo siento? ¿Cómo puedo saber si lo que siento es verdadero si se repite todos los viernes, sin falta?. Hoy es sábado. ¿Hace eso menos real lo que siento?

Mírame y dime que tus sonrisas no me echan de menos, que (no) te creeré. Que no te querré creer. ¿Cómo? Las yemas de mis dedos sólo quieren pasearse por tu pelo pensando qué forma traerá la próxima nube, pero estos recuerdos se están aglomerando en los ojos y no sé qué hacer para sacarlos.

Lo siento, yo no les dije que hoy fuera un buen día para una visita. Los siento, los recuerdos, en mis ojos. De pequeña me extirparon los olvidos y ahora no sé ya qué hacer. Me ahogo. Me derrito. Me consumo. ¿Me extirpas diez litros de pasado, por favor?

Si es así y no llego ni a un cuarto siglo, ¿qué me pasará a los 100?

No sé bien si lo siento. ¿Lo siento? Sé que un día me sentí mal por no sentirme para nada mal por algo que había sucedido. Esa es mi moral. O tal vez sólo otro recuerdo.

Quiero volver a los edredones y los chocolates calientes. Quiero volver a las tardes de lluvia y las noches en vela. Quiero volver a ver las estrellas a las 7 de la tarde, a las 7 de la mañana. Quiero volver a sentir el frío en la cara mientras corro para entrar en calor, para no perder el autobús, para olvidarme de un recuerdo que pretende asaltarme aliándose con las dudas, para tropezar con la piedra, la misma piedra, mi piedra; para reírme como una loca cuando empiece a llover y yo lleve Converse y no tenga paraguas; para que tenga algún sentido hacer pasteles y hornear, con amor, las promesas de un viernes horizontal cualquiera.

Hormonadamente (espero) mía,

Yo.

viernes, 10 de mayo de 2013

B&W

Somos como antimateria encontrándose con materia. Una explosión constante. No somos nada o lo somos todo. Dos veces.

Somos brillo al lado del Sol. Somos un proceso quasiestático realizable; física y experimentalmente realizable. Somos blanco y negro, como la leche y el colacao. Somos el piano y el violín. Somos como el teclado y el ratón, incapaces de salir adelante el uno sin el otro.

Somos como el prólogo y el epílogo. Capítulos de la misma historia. Somos como un par de fuerzas. Compartimos nuestro(s) momentos. Somos como la sal y el azúcar. Idénticamente diferentes. Somos como la cabeza y el corazón, órganos del mismo cuerpo. Como la dinámica y la cinemática, pero trabajando para la misma mecánica. Como las venas y las arterias, trabajando para un mismo corazón. Como células blancas y rojas, glóbulos al servicio de la misma sangre. Como la cara y la cruz; de una misma moneda.

Somos como la clara y la yema del huevo, de un huevo. De la misma célula. Somos dos, un plural singular, una variedad única. Somos la chica que vuelve de fiesta a las siete de la mañana con rímmel corrido y sueño en los ojos y la que acaba de salir de casa para ir a clase, personas, iguales. Somos una rutina nueva cada mañana, innovación y desarrollo de recuerdos. Somos el punto y la i, imprescindibles para decir ti. Somos la cara de invierno y la cara de verano del colchón, del mismo colchón. Somos como un plato cuadrado y uno heredado de la abuela, vajilla al fin y al cabo. Somos como el electrón y el protón, partes indispensables de cualquier átomo.

Somos tú y yo, nosotros.



PD: El ión positivo de hidrógeno no tiene electrones, pero olvidemos por unos minutos esa excepción.
PD1: Hay que decir más cosas bonitas, nunca sabes a quién podrías alegrar el día con ellas.  

lunes, 9 de julio de 2012

Siéntate

-¡¿Pero qué haces?! ¡Levántate! ¡Levántate, por favor!
-Pero, ¿por qué? ¿Qué pasa?
-¡Tú sólo levántate! ¡Vamos!...
-Vale, ya está. ¿Me dirás ahora por qué me querías de pie?
-No quiero darte nunca por sentada.

PD: Porque, a veces, hay cosas que sólo se pueden decir en español. Y porque el español tiene una riqueza que en ocasiones no valoramos.

domingo, 1 de julio de 2012

Deje su mensaje después de la señal...

Armaduras, corazas, corazones partidos. Curioso. Cuando dejas que te rompan la coraza te expones a que te rompan después también el corazón.

martes, 19 de junio de 2012

What to do when it's not words what fail you.

-I have the words stuck in my throat, dying to get out, but I can't say it. I just can't.
-Yes, I know what you mean. Like when you know what you want to say, but words fail you and you don't know how to express yourself. Am I right?
-No, I know the words, but I can't pronounce them. Because saying them aloud would make it real; and making it real terrifies me.

sábado, 9 de junio de 2012

Es raro.

-¿Qué tal?
-Bien, no sé. Se me hace raro. Es raro. Después de tanto tiempo. Pero es raro para bien.

viernes, 18 de mayo de 2012

Asómate.

Asómate al precipicio.

No, no sientas miedo. Mira, sólo mira. No te caigas. No hay marcha atrás. Sólo si miras desde una distancia prudencial de unos, digamos, 10 cm, podrás salir después. Pero no te caigas. Asómate y dime qué ves.

jueves, 26 de abril de 2012

¿Yo? No, no, para nada. Habrás oído mal.

-¿Y qué hiciste?
-Lo negué todo. Le dije que no, que habría oído mal...
-Pero, ¡si te encanta! No paras de hablar de él y cada vez que alguien te lo menciona se te escapa una sonrisita boba. ¡Te gusta mucho! Y tú a él también le gustas. No hay más que verle mirarte.
-Ya, por eso mismo. Mejor que no lo sepa jamás. No vaya a ser que lo sepa y acabemos juntos y seamos felices. Jamás podría soportar eso.

domingo, 8 de abril de 2012

Como un mueble de Ikea

-A veces me siento como... como uno de esos muebles raros, que vienen sin montar y tienes que montártelos tú solo.

jueves, 5 de abril de 2012

Me quiere, no me quiere, me quiere...

Aún no lo sabes, pero me quieres. Lo acaba de decir la margarita que deshojé. 
Y si lo dice la margarita no puede ser mentira. Me quieres. Afirmo, no pregunto. 


miércoles, 4 de abril de 2012

Hablando de imposibles.

-¿Qué hacías?
-Nada, recordar miles de cosas que jamás sucedieron.
-Si no sucedieron no las puedes recordar, ¡no las has vivido! ¿Cómo vas a recordar algo que no has vivido?
-¿Cómo vas a fantasear con cosas que no sucederán? Y, sin embargo, lo haces.

domingo, 4 de marzo de 2012

¿Qué te apuestas?

Me jugué un sentimiento. Estaba cansada de ver cómo otros jugaban con mis emociones, y quise jugar yo también. Y aposté. Y perdí.

viernes, 2 de marzo de 2012

Mariposas.

Mariposas. Entran por los ojos, por la nariz y por la boca. Entran por las orejas y por todos y cada uno de los poros de la piel. Y cuando te quieres dar cuenta han invadido tu estómago. Mariposas.

Los quarterbacks y animadoras del blog:

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