Mi blog.

Dentro de muchos años entraré aquí y será mi particular baúl (digital) de los recuerdos (no digitales).
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lunes, 9 de junio de 2014

Peso

-Dime una cosa, los recuerdos nunca se van del todo, ¿no?
-No. Puedes pasar meses tan tranquilo que volverán a aparecer un día, sin previo aviso.
-Ya me parecía.

[Es un peso en el pecho en cuanto careces de compañía un segundo. Es un torrente de pasados en cuanto liberas tu tiempo de pasatiempos aunque sea sólo por un instante.(D)es(-)amor.]

domingo, 23 de marzo de 2014

¿Qué es el amor?

En el mundo hay demasiado dolor como para que me preocupen semejantes tonterías.

Cada día me importan menos las cosas, me importan menos cosas y me importan con mayor intensidad las personas que me importan.

sábado, 3 de agosto de 2013

Desvaríos.

Sé que son vacaciones porque no sé qué día es hoy, he pasado la tarde haciendo un puzzle y leyendo El Aleph mientras tomaba el sol. Y ahora puedo quedarme despierta hasta las 3 de la mañana si quisiera, y nada pasaría. Mañana podría despertarme a las 5 o a las 12.

Soy completamente libre, en potencia, de hacer lo que quiera. Aunque supongo que sólo en potencia, porque luego acabaré acostándome a horas no intempestivas y levantándome a horas decentes, como buena señorita que soy.

Hoy venía a preguntarme por qué parece que sentimos necesidad de hacer a todos los demás partícipes de nuestra felicidad. ¿Hay alguien que pueda explicarme qué utilidad puede tener una foto tuya besuqueando a tu novio en Facebook?

Que no digo que me parezca mal, cada cual es libre de hacer lo que guste; simplemente, no lo entiendo. A mí me resulta agradable contarles a mis amigos más cercanos lo feliz (o infeliz) que pueda ser en un momento dado. Pero en Facebook, donde puedo tener más de 100 amigos, no sé en qué me beneficia a mí que todos ellos sepan con pelos y señales qué he hecho y con quién.

 ¿Qué harán después, cuando corten? Ese es un momento que me intriga mucho. Algunas parejas, tras cortar, continúan tan amigas. Y mantienen todas sus fotos juntos, sus juramentos de amor eterno y sus declaraciones de amor en imágenes, comentarios o vídeos. Para que las parejas futuras sepan que tuvieron un pasado muy feliz con otro y otra. Y sus hijos, probablemente también. ¿Habéis pensado en eso? Es bastante probable que vuestros hijos se hagan Facebook o Tuiter cuando tengan 12 años. ¡Y verán todo lo que vosotros hacíais o pensabais! Por no hablar de vuestros posibles jefes, maridos o mujeres.

Luego están las parejas que mantienen la amistad virtual por compromiso, porque tienen muchos amigos en común y borrar al ex quedaría mal o porque necesitan constante confirmación vía Fb de que su vida es mejor que la de su ex. Estas parejas borrarán todo lo que les recuerde a su ex, pero se mantendrán de amigos. ¿Para qué? Probablemente para desearse Feliz Cumpleaños, Feliz Navidad y cualquier otro protocolo que consideren necesario más. Pero claro, al haber borrado muchas fotos y comentarios, sentirán la necesidad de subir otros miles de fotos de su vida actual. Son más libres y eso les hace muy felices: comen yogur helado, pasean a su perro que ya hace caca solito, ven una serie y consideran oportuno contar cada capítulo que ven. Como ya dije, necesitan probarles a sus ex-parejas lo felices que son sin ellos.

Por último están los que rompen "mal". (¡Rompen mal! ¡Como si romper fuera bueno! "Sí, sí, yo empecé esta relación con la única intención de romper por las buenas unos cuantos meses más tarde. Así soy yo". ¿Acaso hay alguien así?) Los que rompen mal eliminan a la pareja de todas partes. "Y romperé tus fotos, y quemaré tus cartas" Y te eliminaré de Fb para poder ponerte verde. Para ser justos aquí debo sacar dos clasificaciones posibles: los tristes y los vengativos.

Los tristes empezarán a poner canciones pseudodepresivas y a llorar cuando busquen a su ex y vean que ya ha rehecho su vida. Engordarán (o adelgazarán) unos kilos y la nostalgia será su forma de ver la vida por un tiempo. Los vengativos, los despechados, por otro lado, se dedicarán a demostrar a los demás lo mucho más felices que son ahora. Sólo que han borrado a su ex, así que también podrán criticarle de manera más o menos velada: "cómo me gustan los caballeros como X actor, no como otros [guiño, guiño, codo, codo]"

REHACER LA VIDA. Es una frase muy profunda, ¿no crees? Rehacer la vida. La cosa es que nadie nos dice que la vida se puede rehacer hasta que no ven que la hemos roto. Vivimos unos años pensando que debemos hacerlo todo bien, porque como nos equivoquemos será nuestro final. Y, de repente, un día nos equivocamos del todo, nos deprimimos, pensamos que está todo perdido y llega alguien más iejo (más sabio) y nos cuenta ¡que la vida se puede rehacer! Nada de "a lo hecho, pecho". Puedes cambiar tu vida cuando y como quieras. Lástima que no nos lo digan con 3 años.

Otra cosa que nunca me dejará de sorprender son esas personas que viven con la urgencia de ser felices. Si vas con ellos a algún lugar, no dejarán de correr de un lado a otro. Quieren hacerse fotos con todos los monumentos para poder comprobar en casa que fueron muy felices. Quieren comer carne, pescado y lasaña. Quieren probar todos los postres. Porque su felicidad sólo se logra con estímulos. Cuantos más estímulos, más felices son.

Confieso que yo también fui (tal vez soy) así alguna vez. Sacaba fotos de todo lo que veía. Escribía todo lo que vivía. Y luego, al releer un día mi diario de 4to de primaria, me di cuenta de que había olvidado casi todos esos sucesos. Y, sobre todo, me di cuenta de que ese diario era un bodrio; que yo lo que quería era salir a reírme ahora y no pensar en qué dijo quién o quién dijo qué hace 12 años.

A mí me gusta ser feliz. Pero ser feliz yo. El que sabe, tiene o quiere de verdad no necesita demostrarlo. Porque tiene, sabe o quiere. Y con eso le basta. Eso es lo que yo creo. La satisfacción de tener un cuaderno nuevo, unos pantalones bonitos o una pareja la da el pasar tiempo juntos, disfrutarlo. No creo que la felicidad venga de demostrarles a los demás que eres feliz. ¿Qué clase de felicidad es esa en que, si nadie la ve, no ha sido? He sido mucho más feliz a solas con un libro o una persona, que en multitudes (y también viceversa). A solas, empapándome de lo que ese objeto o persona tenga que ofrecer. Escuchando esa canción o bailándola. La felicidad me la daba el momento, la persona, el lugar, la conversación, los olores. No el enseñarles a 100 conocidos mi cara sonriendo el lunes siguiente.







sábado, 16 de marzo de 2013

Sobre las decepciones y otros malos usos de la confianza

Una mujer con su perro pequeño. Está parada en un pequeño cruce de peatones que da a una calle por la que apenas pasan coches. El perro está felizmente haciendo caca. Pasan unas chicas a su lado y comentan lo maleducada que es la señora por dejarle defecar en medio de un cruce de peatones.

domingo, 6 de enero de 2013

365 días de Kindle

Hace un año, los Reyes Magos me regalaron un Kindle. He de reconocer que siempre había defendido el libro de papel. Hasta que descubrí las maravillas del e-book.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

2014: Una odisea en la universidad.

Despertador a las 6:30, tengo suerte de poder bajar en metro, no sé si hubiera llegado en autobús. A las 7:30, tras media hora esperando el metro, llego al centro de la ciudad. Me bajo. Me han dicho que los autobuses urbanos pasaron más o menos bien, pero después de esperar 10 min en la parada, con gente que llevaba otros diez esperando, decidí irme caminando. Unos 5 km más tarde, llegué a la universidad.

viernes, 20 de abril de 2012

¿Quién cuenta las estrellas?

Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete... ¿Esa la he contado? Creo que no la he contado. Ocho, no, no, sí la conté. Siente, ocho, nueve... Definitivamente esa no la he contado. Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce... Treinta y siete. Treinta y siete estrellas hay en el firmamento esta noche.

lunes, 26 de marzo de 2012

Blame me, blame her, but never do blame yourself.

Blame destiny for your lack of decisiveness. Blame some mean, or meaningful 'it was meant to be'. Blame the 'if it's meant to be, it'll be' that made you sit and wait for fate to struck you. Blame your past self for giving meaning to some meaningless and mean man that should have meant nothing to you. Blame your manners, his manners, your ideas and whoever you want. Blame fate, and your lack of fate. Blame everyone for being more alive than you are. Blame the others, who told you to do this or that, or not to do that or this. And you followed whatever you heard, without stopping to live your own life. Because, hey, it's easier to let go. It's easier to be lived by others, surely. Blame timing. It was the wrong timing, not you not doing a single thing to achieve it.

But, hey dear friend, never do blame yourself, becasuse it's not your fault. It never was, it'll never be. You are not the owner of your fate. You cannot change anything. Things will go the way they are meant to, no matter what you want or what you do. Never believe you can change anything. That way when you fail (and you will, I promise you will) it will be anybody's fault but yours. Tell me, is not owning your life worth it, dear friend?

jueves, 8 de marzo de 2012

Día Internacional de...

El Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Buenas noches, si eres nuevo, yo soy mujer. Cristina para los amigos. Día Internacional de la Mujer Trabajadora. No. Mal, mal. ¿Mujer trabajadora? ¿Qué es eso? ¿Las que cobran fuera de casa? Mal. Erróneo, no estoy de acuerdo. Porque mi madre, créeme, trabaja como la que más. Y no recibe un céntimo por ello.

domingo, 19 de febrero de 2012

Ahora.

Ahora es ahora, nunca pasa, nunca llega, nunca viene ni va. El ahora siempre es. Es infinito, constante, efímero, volátil, perenne, intocable. Ahora es ahora, ahora ahora ahora. AHORA. Ahora es siempre. Y nunca. Nunca deja de ser ahora. Ya, en este preciso instante. Vivimos condenados al ahora. Vivimos premiados con jamás salir del momento que estamos viviendo. Vivimos atrapados en un cúmulo de instantes discretos, continuos, veloces y lentos. Un momento constante, siempre es ahora. Ahora empecé a escribir y ahora que termino sigue siendo ahora, pero ¿y el tiempo perdido? ¿Dónde va?

Somos incapaces de salir del presente. Estamos presentes en nuestro presente, a veces en el de otros, enjaulados en un instante temporal que nos rodea y nos oprime y sólo nos deja mirar y atisbar a contemplar qué fue el pasado, qué será el futuro. Sin llegar jamás. Condena o salvación, jamás viviremos el pasado ni el futuro, porque siempre es ahora. Porque ahora es siempre. Porque ahora, ya, ahora jamás pasará. Porque sólo del ahora somos dueños. Porque sólo en el ahora vivimos. Porque sólo el ahora podemos cambiar. Porque sólo tenemos ahora.

Carpe Diem y buenos días.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Y mucho más.

Rededicar un poema.
Desdibujar una sonrisa.
Redirigir una mirada.
Deshacer las paces.
Reprogramar un sentimiento.
Desahuciar un pensamiento.
Repasar una idea.
Desmembrar un corazón.
Recordar el futuro.
Descomponer una canción.
Recortar unas palabras.
Destrozar una ilusión
Retozar en camas vacías.
Desarticular una disculpa.
Rememorar aventuras no vividas.
Desanudar una garganta nudosa.
Rediseñar una vida.
Desvivir(se por) un sueño.
Reponer unas flores.
Desabrigar las esperanzas.
Reajustar el cariño.
Desacreditar a tu héroe.
Reanudar un silencio.
Desmaquillar los defectos.
Reaparecer en las pesadillas.
Desaparecer como aparición.
Reavivar troncos sin llama.
Desasir las ambiciones.
Reconvertir(se en) tu enemigo.
Desafinar una declaración de amor.
Rebajar el precio a tu cabeza.
Desasistir a tu propia boda.
Rebañar los celos.
Desistir en ser feliz.
Rebatir sus axiomas.
Desafiar al pasado.
Rebosar penas.
Desaforar órdenes.
Rebozar el cariño.
Deshacer un tuerto.
Rebrotar un desengaño.
Desvincular personas.
Recaer en él.
Desesperar e irte antes de haber llegado a la cita.
Recalificar las fincas de mi mente a tu nombre.
Desespumar un café.
Recalentar un corazón.
Descongelar el odio.
Recapitular lo que no se llegó a decir.
Desestimar una declaración de amor.
Recargar pilas (alcalinas).
Desfallecer antes de nacer.
Recaudar cariño, sin posibilidad de impago.
Desfogar la calma.
Recelar de uno mismo.
Deforestar el cerebro.
Recetar la muerte.
Desgarrar tus promesas.
Rechistarle al silencio.
Desglosar la nada.
Reciclar el amor.
Desguarnecer al débil.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Ojos que no ven, orejas que sí escuchan... corazón que siente.

Me imagino los libros de texto de dentro de mil o dos mil años. Bueno, o los e-books de texto. O la parte de la realidad aumentada que usemos para estudiar. (Si es que todavía no han inventado pastillas de conocimiento o la manera de heredar el intelecto de tus padres y seguimos desperdiciando unos 20 años de vida en aprender algo de manera más o menos decente). Y me imagino a los jóvenes estudiando que en nuestro siglo nos preocupábamos por el 'qué dirán' y el 'qué pensarán'. Y me imagino sus risitas flojas y su asombro.
Idéntico al nuestro cuando nos dicen que en la Edad Media se preocupaban por el honor. Imagino que no concebirán cómo se puede vivir pensando todo el rato en qué estará pensando el de enfrente o de lo que llevo o de lo que hago. Igual que nosotros (al menos yo) no podíamos concebir cómo podían vivir, matar o morir por 'honor'; no hacer lo que gustaran para no mancillar el honor familiar, no casarse con quien quisieran para no salpicar la honra de su estirpe con una boda por amor y no concertadas desde los 8 años. Claro, nos creemos muy modernos, muy permisivos, muy transigentes con todo, tolerantes con otras ideas, respetuosos con cualquier creencia. Y a la hora de la verdad, en cuanto aparece alguien diferente, casi todos tendrán algo que decir. Porque el qué dirán lo creamos nosotros, 'quédiciendo' de otros que aparecen. '¿Te has fijado en el gorro que se ha puesto?' '¡Mira lo que se ha hecho en el pelo!' '¡¿Quién se cree llevando esa ropa?!' '¡Qué mal le quedan esos pantalones!' 'Mira, mira. Se ha maquillado' Ji ji, jo jo.

Me imagino sus codazos entre amigos. '¡Qué tontos eran los del 2000 d. C.!' Y me los imagino luego acicalándose, o desacicalándose (según lo que esté de moda). Todo por mantener una imagen, una reputación ante el resto. Todo por encajar en un puzzle en el que todos deberíamos estar felices de no ser una pieza más. Por ser un engranaje más de la sociedad, uno igual que los 200 que lo rodean. Uno más del montón, criticando a todo aquel que ose salir de la pila. ¡Ay! ¡Pero qué ingenuos! La imitación corre por nuestras venas. Y por las de algunos también el espíritu destructivo. Menos mal que nunca me importó qué pensarán de mí o qué dirán a mis espaldas...

domingo, 9 de octubre de 2011

Flor

Podríamos hacer muchas cosas ahora. Podríamos enviar flores. Podríamos consolarnos mutuamente. Abrazarnos o llorar. Podríamos decir muchas cosas. Ya no 'se va a curar'. Porque ya no se va a curar. Pero podríamos decir otras cosas: 'es lo mejor', 'ahora está en el Cielo', 'así no sufre'... Podríamos mentir en muchas formas. Podríamos mentirnos calmando nuestras conciencias con un 'esto a mí no me va a pasar aún'. ¿Por qué no? ¿Acaso eres inmune a la muerte? Unos dicen 'wake me up when September ends'. Bien, yo digo 'wake me up when the cure to death is found'. Porque la muerte te visita sin avisar. Llega en la cama, en la cama de un hospital, rodeado de blanco y verde. O en tu cama, en un infarto mientras duermes. La muerte llega en la ducha, si tienes la desgracia de resbalarte y caer mal. O llega en un ascensor. Imagina que se rompen los cables y te precipitas contra el suelo. La muerte llega, sin llamar y sin darte tiempo a arreglar las cosas. La muerte llega, la muy puta, y se lleva a las personas con las que llevas la vida viviendo. La muerte se lleva a los protagonistas de tus historias, de tus recuerdos. La muerte acaba con el final feliz del cuento de tu vida. Y da igual que te protejas con medicinas millonarias, no le importa el seguro de tu coche ni la calidad de tu casa. Le es indiferente que hayas tenido una salud de roble y nunca hayas fumado. Da igual. La muerte llega, te lleva y le destroza la vida a todos los demás. Y sólo deja lágrimas, flores marchitas y caras largas. Maquillajes corridos, muecas de tristeza y sonrisas fingidas. Nos deja sin voz, al menos a mí. ¿Y para superarla? Para superarla no hay nada. El tiempo, la rutina, mantener la cabeza ocupada. Son los mejores remedios para los problemas sin solución. El ser racional resuelve sus problemas (sin solución) no pensando. Interesante. Pero así es como hay que tratarse con la muerte. Porque ella no tiene caridad ninguna escogiendo. Ni entiende de 'justicia'. Ella sólo tacha nombres de una lista. Y si te ha tocado el gordo no hay posibilidad de remediarlo. Ahora podríamos hacer mil cosas. Llorar. Llorar mucho para sacar las penas. Llorar ahora que se ha ido y los demás aceptarán nuestros llantos. Aunque sea después, dentro de 3 o 4 meses cuando más la echemos en falta y entonces nadie se dé cuenta ni comprendan nuestras caras largas. Quizás llorar es la solución a corto plazo. A largo plazo no hay nada. Asumir. Asumir nuestra nimiedad y nuestra impotencia. Asumir que no podemos hacer nada contra la muerte. Asumir que somos seres minúsculos.
Pero todo lo que hiciéramos ya da igual. Porque ella ya no está. Se fue. Se la llevaron. Yo sólo pido que no me lleven a muchos más.

DEP.

domingo, 28 de agosto de 2011

Un año. Ha pasado un año. Así, sin más. Se me ha escapado de las manos un año. Y no ha sido tan duro. Este año es diferente. Diferente porque no he temblado cuando sonaba el teléfono esta última semana. Ni he preguntado por ti. Y es que ya no tendría sentido. Este año es diferente porque es el 2011 y no el 2010 y eso ha supuesto un verano sin ti. Es diferente porque aunque hoy sea 28 de Agosto, en unas horas no recibiré una noticia terrible. En unas horas seguiré estudiando. Y mi día será otro más. O no. Porque, ha pasado un año, pero tu mesilla sigue intacta. Sigues vagando por mis sueños cuando te place y mi subconsciente juega a hacerme creerte viva. Y como ya dije, me sigues faltando. Ha pasado un año, pero eso no es lo peor. Lo peor es que pasarán cincuenta más. Unos se irán y otros vendrán. Ya lo dije aquí. Cada cuál se monta su historia hasta superarlo. Pasarán ochenta años más. Puede incluso que llegue el día en que la muerte no se me haga tan atroz. Tan definitiva. Tan nefasta.
Ha pasado un año. Éste de 365 días. Y lo único que puedo afirmar es que espero que pasen muchos más antes de tener que pasar por esta experiencia de nuevo. Puede que sea porque ahora soy "mayor". Más mayor, al menos. O puede que fuera porque tú eres (eras) muy especial. O puede que ambas. Yo creo que ambas. Fuiste la ausencia que me hizo ver lo terrible del asunto. Cuando alguien se va para siempre, se va para siempre. Sé que suena obvio, pero tal vez no nos damos cuenta del peso de estas palabras hasta que la vida nos obliga a vivirlas en nuestras carnes. Lo que quedara sin decir, jamás será dicho. Lo que quedó sin hacer, jamás será hecho. Todo lo que no se habló, nunca se hablará. No hay vuelta atrás, ni segundas oportunidades. Con la muerte no hay comodines, F5, jokers ni restart game que valgan. La muerte es lógica, piensa en binario, y las personas sólo somos ceros o unos. Muertos o vivos en su particular lista.
Ha pasado un año y el mundo no se ha derrumbado, la vida no ha sido más dura y nadie más ha muerto. No ha sido un mal año. Ha pasado un año. Se me ha escapado un año. Para muchos seguro que ha sido un año más. Pero te aseguro que te he recordado más de lo necesario, te he llorado más de lo permitido y te he echado de menos más de lo recomendado. Haciendo ganchillo, cantando la Coral nº8, topándome con viejos regalos que te hice o no comprando cucharas para regalarte porque ya no tendría sentido. Y es que todavía no logro creérmelo. Pienso en que te voy a decir tal o cuál cosa. En que estarás ahí en Navidad. En que haremos galletas de nata, con mantequilla para que no se nos pongan duras al día siguiente. Me dirás, como cuando era pequeña, eso de "tranquila cariño, Mamá llegará cuando menos te lo esperes". O tal vez será un "No, Tomás, deja a la niña, que está de vacaciones y no quiere leer eso ahora". Te imagino ahí, regando, durmiendo, rezando o tal vez cosiendo. Y se me hace imposible asumir que jamás volveré a verte más que en mis recuerdos. Pero eso no es lo peor. Lo peor es no saber si durarás en mi recuerdo siete días o 4 años. ¿A partir de cuándo se olvida la voz de alguien que no volverá a hablar? ¿Cuándo se pierden las lecciones enseñadas por quien se fue? ¿Ahora a quién le preguntaré lo que a ti? ¿Quién decide el tiempo que permanecen los que se fueron en nuestra memoria? ¿Cómo sabré dentro de muchos años si los recuerdos que guardo son todos o si perdí demasiados por el camino? Dime, ¿a quién le pregunto yo ahora si mis galletas de nata están listas?

lunes, 22 de agosto de 2011

(In)maduros

Uno de estos temas en los que los niños son bastante más adultos que los que se hacen llamar como tales. La política, la sempiterna política. Es el tema que enfrenta adultos, como si fuera importante ser de "izquierdas" o de "derechas". Como si te hiciera mejor persona ser progresista o conservador. Como si fuéramos muy diferentes por votar partidos contrapuestos. Como si tuviéramos que cortar el trato por no tener la misma opinión política. Los niños son más maduros. Lo digo porque realmente lo pienso. A ellos les da igual lo que piensen los papás de su amigo. Es su amigo. Sea blanco, negro, alto o bajo es su amigo. Y todo lo demás da igual. Tal vez sea fruto de la inocencia. Son tan inocentes, que le dan importancia sólo a los temas verdaderamente importantes. Y es que dicen que los niños son crueles, que dicen siempre la verdad, que son como los borrachos, que pueden ser muy malos… ¡Dicen tantas cosas! Y probablemente tengan razón. Probablemente los niños puedan ser muy crueles. Pero luego, en lo que toca con las personas que quieren, si un niño te quiere, su amor es incondicional. Me río yo de los "amores eternos". El amor de un hijo, un hermano pequeño, un amigo de la infancia… eso es insustituible. Se suele decir que los niños son muy inmaduros. ¡Rojo! ¡Facha! ¿Y los adultos no? ¿Rojo? ¿Facha? Decir eso te hace mucho más maduro que un niño de 10 años, ¿no? Pero claro, es política, es un tema de adultos. Y sólo por hablar de política y dar tu opinión (acertada según unos y digna de pena de muerte para otros) ya estás demostrando lo adulto que eres. 
No te confundas, la política me parece maravillosa y siempre lo mantendré. La política por sí misma, como sistema organizador, como método de unir a los mejores para luchar por una sociedad mejor, esa política. La política utópica, la idea de política que yo tengo en mi cabeza, esa me parece maravillosa. Pero pienso que los adultos llegan a sobrevalorar demasiado la política. Llega un punto en que, cualquiera que no opine lo mismo que ellos está equivocado. Sin pararse a pensar ni siquiera por un segundo que pueden ser ellos los equivocados. ¿No crees que las discusiones están para lograr una conclusión común? O, bueno si no logras llegar a un acuerdo, por lo menos que sirva para considerar otras perspectivas del mismo asunto, aunque luego tu opinión la mantengas. Pero no, es política y no se pueden cambiar las ideas. Es política y todos están equivocados menos yo. Es política y si estás de acuerdo conmigo seremos BFF's; eso sí, si dices algo que no me guste me caerás mal. Es política y soy tan maduro que no atiendo a razones.

domingo, 31 de julio de 2011

Lost & Found

Estaba pensando en estos dos verbos: encontrar y perder. Todos queremos perder cosas y encontrar otras. El 90% de la población se pasa la vida queriendo perder kilos. ¡Pobres! Deben ser tan sumamente ordenados que, ni queriendo, pueden perder las cosas. Luego están los que pierden un boli el día antes del examen. O incluso los apuntes. Y los que se "encuentran" apuntes ajenos. Claro que, éstos últimos, creo que más que encontrar, se agencian apuntes extraños. Y luego, bueno, nos pasamos media vida ansiando encontrar una persona. ¡Pero si hay miles a tu alrededor!-dirás. Sí, lo sé. Hay miles, pero no todas valen. De ahí la dificultad de encontrar una persona.
Pero las personas, igual que se encuentran se pueden perder. Es horrible, pero sucede. Un día, sin previo aviso, pierdes a tu abuelo. O a tu tía. Distingamos aquí entre perder para siempre, y perder con opción a recuperar. El primer tipo de pérdida al principio parece increíble. No te haces a la idea. Pero, con mucho llanto y mucho kleenex usado, se acaba uno haciendo a la idea. Ya sea gracias a la compañía de tu almohada o de un hombro con mucha paciencia. Para la segunda pérdida no hay nada escrito. ¿Un enfado? ¿Una pelea? ¿Sentimientos contrapuestos? Sí, hay muchas maneras de perder una persona. Pero todas duelen por igual. De una forma u otra, perder una persona supone extirpar parte de tu día a día y, aunque sólo sea por el cambio en la rutina, el agujero en la rutina, ya se nos hará raro.
Luego están esos juguetes de cuando eras pequeño, que pierdes un día y te alegra tanto encontrar pasados los años. Ese disco que te saca una sonrisa. Esas gafas con un cristal roto. Recuerdos al fin y al cabo que te gusta ver aflorar.
Temes perderlos, los recuerdos. Temes no haber guardado un diario con cada cosa y llegar a viejo para descubrir que ya no puedes revivir grandes lapsos de tu vida. O quizás temas encontrarte cara a cara con esa situación olvidada, ese dolor desvanecido con el paso del tiempo o ese llanto ahogado por la vejez. Encontrarte con los momentos más dolorosos y ser incapaz de mirar hacia otro lado y seguir adelante.
Buscamos perder la vergüenza, la vanidad y muchas otras palabras con v. O tal vez esas pérdidas vengan solas y nunca hayamos buscado convertirnos en unos desvergonzados. Unos buscan reencontrarse con sus padres biológicos, a los que nunca vieron y otro buscan perder de vista unos padres que no estuvieron a la altura. Perder o encontrar. Buscas perder un imperdible, porque siempre te gustaron los retos. Buscas encontrar una aguja en un pajar. O te gustan más las cosas fáciles y sólo buscas perder una aguja o encontrar un imperdible.
Pierdes batallas, internas o frente a toda la sociedad, quizás porque perdiste los motivos por los que luchar o porque encontraste otros nuevos y los antiguos perdieron el sentido. Encuentras maneras de seguir adelante. Encuentras personas por las que seguir adelante. Y pierdes miedos a medida que pasan los años. O los ganas, según seas o no hipocondríaco. Pierdes las buenas costumbres, encuentras lugares hermosos y pierdes la noción del tiempo al visitarlos.
Pasamos toda nuestra vida visitando la oficina de Lost & Found, encontrando y perdiendo cosas, personas, lugares, recuerdos, situaciones, sentimientos e ideas. Porque, al final, es lo que le da la sal a la vida: los cambios, las pérdidas, los encuentros y los reencuentros. Ya sean para bien o para mal.

jueves, 14 de julio de 2011

Me irritan

Me irritan. Me irritan los cumplidos por reciprocidad, las páginas web con música de fondo que empieza a sonar sin mi permiso y las faltas de ortografía en las tartas. Me irritan las picaduras de mosquito, de avispa o de tábano; el contacto con las ortigas y las caídas sobre cemento. Me irritan las personas que se meten con otros más débiles que ellos y lo encuentran divertido; las personas que mienten gratuitamente y las que se quejan de todo. Me irritan las bebidas cuyo hielo se ha derretido, las canciones rayadas y las espinas que se meten en la boca. Me irrita encontrar un pelo en mi sopa, una falta en una carta o un error al principio del problema. Me enervan los que te sonríen a la cara y te maldicen a la espalda, los que critican todas las propuestas pero son incapaces de dar una mejor y los que no predican con el ejemplo. Me irritan los espejos que te hacen gorda, las cámaras que detallan milimétricamente tus granos y las fotos en que dices que sales mal. Me irritan las personas que creen saberlo todo y que son incapaces de asumir cuándo no saben responder una pregunta, las que van diciendo que están feas todo el rato para que les digas que no es así y las que critican algo y luego lo acaban haciendo. Me enerva decir algo, que todos pasen de mí y luego descubrir que tengo razón. Me irritan las faltas de educación, olvidar un nombre y saludar desconocidos confundiéndolos con conocidos. Me irritan las personas negativas, aquellas que ven el vaso vacío sin importar todas las cosas buenas que les ocurran; las que viven histéricas y cualquier cosa les saca de sus casillas y las que se creen superiores a otras. Me irritan las comidas repetitivas, las que sueltan grasa en el plato y las que saben mal. Me irrita encontrar frutos secos en mi brownie, pasas en mi bollito o que me toque la hoja de laurel. Me irritan los que hacen trampas jugando al póker, los que se saltaban a la torera el "pies quietos" jugando y los que siempre se querían esconder contigo y no eran capaces de buscar un escondite.
Me irritan miles de cosas. Todas esas y muchas más. Y, sin embargo, siempre logro encontrar motivos para sonreir. Las cosas irritantes no me quitan la sonrisa más de 10 segundos.

sábado, 11 de junio de 2011

Y no hay más.

Hay comentarios que hacen más ilusión que otros. Hay llamadas que paran el corazón más tiempo que otras. Hay estados que agitan más las entrañas que otros. Hay palabras cuyo sonido nos hace palpitar más que otras.
Hay personas que hacen más ilusión que otras. Personas por las que sentimos debilidad. Personas por las que haríamos cualquier cosa. Personas a las que haríamos cualquier favor, a las 3 am en invierno en Berlín o a las 4 pm bajo el sol veraniego de Sevilla. Personas cuya mera presencia te ilumina el rostro. Personas cuya sonrisa vale haber tardado más de lo normal en contestar. Personas cuya compañía logra sacarnos las sonrisas más verdaderas. Personas cuyos consejos siempre tendrán más peso que los vertidos por otros. Personas cuyas ideas siempre nos parecerán mejores. Personas cuyos enfados duelen más. Personas cuyas reprimendas enderezarán nuestro carácter mucho antes. Personas que siempre serán nuestras favoritas, nuestros modelos a seguir. Personas con una Suite Royal permanentemente reservada a su nombre en nuestro corazón. Personas a las que perdonaríamos todo. Y no hay más.

Los quarterbacks y animadoras del blog:

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