Mi blog.

Dentro de muchos años entraré aquí y será mi particular baúl (digital) de los recuerdos (no digitales).

miércoles, 4 de abril de 2012

Formas de transmitir calor

Hay tres formas de transmitir calor: por conducción, por convicción y por radiación. Te las explico:

Por conducción: es la más obvia de todas. Creo que su nombre lo deja bien claro. Dos cuerpos se transmiten calor por conducción cuando se hacen un solo cuerpo, cuando están tan en contacto que son sólo uno. No creo ni que hubiera hecho falta explicarla, pero bueno, tampoco esto sería una buena entrada si lo único que digo es que todo lo que voy a explicar es tan obvio que se explica por sí mismo. Me informo mejor, y descubro que no está del todo claro cómo tiene lugar el proceso de transmisión de calor por conducción. ¿En qué mundo de ignorancia vivirán los científicos? Igual que la felicidad o la tristeza son contagiosas sólo por convivir con personas felices o pseudodepresivas; el calor se transmite por conducción cuando dos sólidos se hacen uno. No es tan difícil.

Por convicción: también parece simple. Sólo basta convencer a alguien para que te quiera dar un poco de su calor, et voilá! Una vez convencido el proceso de transmisión es fácil. Aquí la dificultad radica en conseguir, como seres racionales que somos (¿lo somos?) que alguien decida, voluntariamente y sin buscar nada a cambio, cederte su calor. Por piedad, por amistad, porque se lo pidas, porque le sobre. Los motivos varían en cada problema, ya te darás cuenta cuando empieces a tratar de resolverlos, el caso es conseguir unos cuantos Julios usando para ellos sólo tus palabras.

Por radiación: lo he dejado para el final, pero es una forma de transmisión de calor bastante común. La gran diferencia con las dos anteriores es que aquí los cuerpos no tienen que estar en contacto. Ni siquiera en contacto por palabras. Pueden estar separadas por un vacío (sentimental). Según la ley de Planck, todas las sustancias emiten energía radiante sólo por tener una temperatura superior al cero absoluto. A partir de ahí no cuesta mucho suponer (correctamente, por cierto) que cuanto mayor es la temperatura, mayor es la cantidad de energía emitida. Por otro lado, igual que los cuerpos pueden emitir energía, también todos tenemos la capacidad de absorber ese calor radiado por otros. Los cuerpos mates y rugosos absorben más calor que los brillantes y pulidos. Claro, un cuerpo brillante y pulido produce en los demás un aumento de la temperatura. Aquí cabría hablar también de las terribles pérdidas por efecto Joule que pueden provocar vivir rodeado de seres brillantes. Cuerpos en continua absorción del calor radiado por otros más brillantes, más pulidos, más perfectos, más cristalinos. Y cuerpos brillantes que deberían quedarse fríos de generar (radiar) tanto calor en los otros, pero que parecen fuentes inagotables de calor.

Todos estos procesos de radiación, además de variar (aparentemente o internamente y sin dejar rastro aparente) la temperatura de los cuerpos, pueden provocar un cambio de fase: véase la ebullición del agua o la fusión del hielo. Sobre todo la fusión del hielo, y el volver a palpitar de los músculos por él rodeados. En ingeniería, los procesos de transferencia de calor suelen diseñarse de forma que aprovechen estos fenómenos. Por eso estudio yo ingeniería, no tendría sentido ir disipado calor como si éste fuera inagotable. Menos viviendo donde vivo, que el calor sobra y no es cuestión de ir liberando más a la atmósfera y caldeando los ánimos sin pudor alguno.


PD: acaban de informarme que las tres formas de transmisión de calor son conducción, radiación y convección, no convicción. Mis disculpas. Paso a explicar en ese caso la transferencia por convección:

Si existe una diferencia de temperatura en el interior de una sustancia, casi con total seguridad se producirá un movimiento de ésta. (¿No odiáis cuando los científicos hablan de casis, probabilidades y posibilidades en lugar de absolutas certezas?) Un movimiento que, claro, como buen movimiento transfiere calor por convección. Conviene señalar que el movimiento puede ser natural o forzado. Vamos, que puede ser que se te escape el corazón del pecho, de forma natural, y eso transfiera calor o puede ser que te peguen un puñetazo en el estómago, de forma natural (para el que pega, tú lo notarás forzado), y eso transfiera calor, pero esta vez de forma forzada. La convección natural sucede porque la sustancia más caliente sube, para bajar sólo cuando se haya enfriado. La convección forzada sucede cuando sometemos al cuerpo a un gradiente de presiones, forzando su movimiento de acuerdo con las leyes de la mecánica (de fluidos).

2 comentarios:

  1. Me han quedado claro todos los procesos. Lo que no sé seguro es si todo esto funciona en las dos direcciones, si además de trasmisión de calor puede ser también intercambio.
    La convicción sería más fácil y beneficiosa así, aunque sigue siendo la más idealista. ¿Y se pueden mezclar convicción y radiación? ¿Se puede irradiar con palabras?
    De todas maneras yo creo que la forma clásica de conducción es con lo que más seguro se está de que has trasmitido.
    Metáforas aparte, me ha gustado mucho la entrada, aunque un poquito menos que la de justo antes :]

    ResponderEliminar
  2. Tendría que probarlo, pero intuyo que sí. En casos especiales, de seres con alta diferencia de temperatura pero que lleguen a intercambiar tanta que se invierta y tengan que seguir intercambiando (ahora en dirección contraria) hasta llegar al equilibrio.
    No sería radiación si la transferencia de calor se consigue sólo con palabras. Sería convección (o convicción, según).
    Me alegro que te guste :)

    ResponderEliminar

Los quarterbacks y animadoras del blog:

Páginas vistas en total