He perdido una certeza de tanto pensar. Y las que quedan están resquebrajadas. Ajadas. Deshechas. Me muero por dentro. Mi cuerpo es un vertedero de pensamientos pasados. Perdón, ahora se los llama depósitos controlados. Un deposito controlado de "pudo ser y no fue's". Una acumulación de historias marchitas. Los despojos del cerebro, que al vertedero no puede pasar nada que no haya sido tratado previamente. Y los lixiviados que sueltan mis ojos forman descorrerías que se acumulan en el corazón. Me ahogo. Y a las autoridades sólo les importa tenerme vigilada treinta años más, no vaya a ser que explote. Treinta años porque con cincuenta una pierde las ganas de luchar. Los ideales se degradan y se crea un compost de ideas pasadas que nutre el suelo de un nuevo campo de golf.
Me muero. Soy inerte. Pensé que era un despojo y no soy más que el lugar al que tirar las escorias. Hay apisonadoras que recolocan el pasado. O lo intentan. Me aplastan y yo que quería ser baldosa. Duele la degradación del pasado y duele saber que esos restos de lodo nunca volverán a ser agua en una cita para dos. Y que esa cita para dos jamás será más que lodo en la orilla del recuerdo. Metáforas a las once de la noche. Empezamos mal.
Un movimiento en la tripa me recuerda a algo. ¿Mariposas? Ojalá. Sólo son arenas movedizas. Insertan aire para reutilizar luego los materiales. Calcio. Me hundo. Succión. Atracción. Repulsión. Todo es lo mismo. Aunque haya en el mundo mucha menos antimateria que materia. Aunque haya más granos que antigranos.
Busco a tientas lo que no pude hallar con los ojos. Conozco la textura del futuro deseado, pero este bolso es demasiado grande y está muy desordenado. Pero este mundo es demasiado grande y yo estoy muy desordenada. Encuentro ideas y las vuelvo a perder. Recuerdo personas y las vuelvo a olvidar.
Yo no he venido aquí a hablar de mi libro.
Yo no he venido aquí a hablar de mí.
Yo no he venido aquí a hablar.
Yo no he venido aquí.
Yo no he venido. Aquí.
Yo no.
(6 de mayo de 2013. 23:25. La Cristina del pasado nunca deja de sorprenderme con las cosas que ha escrito.)
Mi blog.
Dentro de muchos años entraré aquí y será mi particular baúl (digital) de los recuerdos (no digitales).
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lunes, 28 de julio de 2014
viernes, 10 de mayo de 2013
B&W
Somos como antimateria encontrándose con materia. Una explosión constante. No somos nada o lo somos todo. Dos veces.
Somos brillo al lado del Sol. Somos un proceso quasiestático realizable; física y experimentalmente realizable. Somos blanco y negro, como la leche y el colacao. Somos el piano y el violín. Somos como el teclado y el ratón, incapaces de salir adelante el uno sin el otro.
Somos como el prólogo y el epílogo. Capítulos de la misma historia. Somos como un par de fuerzas. Compartimos nuestro(s) momentos. Somos como la sal y el azúcar. Idénticamente diferentes. Somos como la cabeza y el corazón, órganos del mismo cuerpo. Como la dinámica y la cinemática, pero trabajando para la misma mecánica. Como las venas y las arterias, trabajando para un mismo corazón. Como células blancas y rojas, glóbulos al servicio de la misma sangre. Como la cara y la cruz; de una misma moneda.
Somos como la clara y la yema del huevo, de un huevo. De la misma célula. Somos dos, un plural singular, una variedad única. Somos la chica que vuelve de fiesta a las siete de la mañana con rímmel corrido y sueño en los ojos y la que acaba de salir de casa para ir a clase, personas, iguales. Somos una rutina nueva cada mañana, innovación y desarrollo de recuerdos. Somos el punto y la i, imprescindibles para decir ti. Somos la cara de invierno y la cara de verano del colchón, del mismo colchón. Somos como un plato cuadrado y uno heredado de la abuela, vajilla al fin y al cabo. Somos como el electrón y el protón, partes indispensables de cualquier átomo.
Somos tú y yo, nosotros.
PD: El ión positivo de hidrógeno no tiene electrones, pero olvidemos por unos minutos esa excepción.
PD1: Hay que decir más cosas bonitas, nunca sabes a quién podrías alegrar el día con ellas.
Somos brillo al lado del Sol. Somos un proceso quasiestático realizable; física y experimentalmente realizable. Somos blanco y negro, como la leche y el colacao. Somos el piano y el violín. Somos como el teclado y el ratón, incapaces de salir adelante el uno sin el otro.
Somos como el prólogo y el epílogo. Capítulos de la misma historia. Somos como un par de fuerzas. Compartimos nuestro(s) momentos. Somos como la sal y el azúcar. Idénticamente diferentes. Somos como la cabeza y el corazón, órganos del mismo cuerpo. Como la dinámica y la cinemática, pero trabajando para la misma mecánica. Como las venas y las arterias, trabajando para un mismo corazón. Como células blancas y rojas, glóbulos al servicio de la misma sangre. Como la cara y la cruz; de una misma moneda.
Somos como la clara y la yema del huevo, de un huevo. De la misma célula. Somos dos, un plural singular, una variedad única. Somos la chica que vuelve de fiesta a las siete de la mañana con rímmel corrido y sueño en los ojos y la que acaba de salir de casa para ir a clase, personas, iguales. Somos una rutina nueva cada mañana, innovación y desarrollo de recuerdos. Somos el punto y la i, imprescindibles para decir ti. Somos la cara de invierno y la cara de verano del colchón, del mismo colchón. Somos como un plato cuadrado y uno heredado de la abuela, vajilla al fin y al cabo. Somos como el electrón y el protón, partes indispensables de cualquier átomo.
Somos tú y yo, nosotros.
PD: El ión positivo de hidrógeno no tiene electrones, pero olvidemos por unos minutos esa excepción.
PD1: Hay que decir más cosas bonitas, nunca sabes a quién podrías alegrar el día con ellas.
domingo, 11 de noviembre de 2012
Cuántos cuantos cuento que cuento.
Supongamos una vaca esférica de radio 1 m entonces, ¿cuánto me quieres?
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martes, 8 de mayo de 2012
Parafraseando o, simplemente, para ti.
Muy poco no es nada. Vamos, que algo es algo. Y si de lo que se come, se cría y tú crías hijos, ¿has comido antes hijos? Tal vez esté malinterpretando las cosas. O tal vez no se pueda hacer tal afirmación y yo no sea tan booleana como quisiera creerme.
martes, 1 de mayo de 2012
Cuestión de flops.
La gente que da muchas vueltas alrededor de un objetivo no es consciente del coste computacional que tiene su ineficacia.
Matllab, para esto es férreo como un diamante y no permite operaciones innecesarias: para llegar a un objetivo dado, se realizarán sólo y exclusivamente los flops necesarios. Ni uno más. Que ya está muy cara la vida como para andarse con rodeos.
Matllab, para esto es férreo como un diamante y no permite operaciones innecesarias: para llegar a un objetivo dado, se realizarán sólo y exclusivamente los flops necesarios. Ni uno más. Que ya está muy cara la vida como para andarse con rodeos.
miércoles, 4 de abril de 2012
Formas de transmitir calor
Hay tres formas de transmitir calor: por conducción, por convicción y por radiación. Te las explico:
lunes, 13 de febrero de 2012
(Ya no) te quiero.
Lo siento. Siento tener que decírtelo así, sin miramiento alguno, sin más y sin previo aviso. Pero creo que debemos dejarlo. Darnos un tiempo. Darme un tiempo. Necesito un tiempo para pensar si mereces la pena, porque noto que lo nuestro ya no es lo que era. Me apena mucho, sobre todo tener que decírtelo en un día como este, tan 'romántico', pero no puedo seguir así. No sé cómo te pillará la noticia a ti, seguro que no te sorprende demasiado, al fin y al cabo llevabas ya mucho tiempo haciendo cosas raras.
Ya no es lo que era antes. Ya no respondes con tanta rapidez a todas mis querencias, ya no me ayudas tanto y te noto como ausente. Ya van tres veces que te hablo y pasas de mí y cuando quiero darme cuenta veo que has cerrado todo lo que estábamos haciendo. Sin más, sin avisar, porque sí.
Como el otro día, dos veces me dejaste tirada en medio de una conversación. Y luego vuelves, como si nada. Pero no es lo mismo, no. Ya no. Y me duele mucho, pero creo que lo mejor va a ser que nos demos un tiempo. Y emepzar de cero. Borrarte todos mis recuerdos y comenzar de cero, con la memoria vacía. Hacer un vuelco en un disco duro externo y revivir las primeras impresiones tan gratas que tuvimos aquél 22 de octubre de 2010 en que nos conocimos.
¿Qué te parece? ¿Quieres? Porque yo así no puedo seguir, pero te quiero y te necesito demasiado como para dejarlo para siempre. Así que, ¿qué mejor día que San Valentín para decirte que me mereces un borrón y cuenta nueva?
Te quiere mucho y quiere arreglarlo,
Cristina.
PD: espero que lo entiendas.
Ya no es lo que era antes. Ya no respondes con tanta rapidez a todas mis querencias, ya no me ayudas tanto y te noto como ausente. Ya van tres veces que te hablo y pasas de mí y cuando quiero darme cuenta veo que has cerrado todo lo que estábamos haciendo. Sin más, sin avisar, porque sí.
Como el otro día, dos veces me dejaste tirada en medio de una conversación. Y luego vuelves, como si nada. Pero no es lo mismo, no. Ya no. Y me duele mucho, pero creo que lo mejor va a ser que nos demos un tiempo. Y emepzar de cero. Borrarte todos mis recuerdos y comenzar de cero, con la memoria vacía. Hacer un vuelco en un disco duro externo y revivir las primeras impresiones tan gratas que tuvimos aquél 22 de octubre de 2010 en que nos conocimos.
¿Qué te parece? ¿Quieres? Porque yo así no puedo seguir, pero te quiero y te necesito demasiado como para dejarlo para siempre. Así que, ¿qué mejor día que San Valentín para decirte que me mereces un borrón y cuenta nueva?
Te quiere mucho y quiere arreglarlo,
Cristina.
PD: espero que lo entiendas.
viernes, 3 de febrero de 2012
Planos, rectas y no tan rectas.
Muchos convierten, colocan el plano horizontal en segundo plano. Y la verticalidad no lo es todo. De hecho, los sueños sólo se hacen realidad si sabes desabatirlos del plano horizontal. Los sueños. Soñar es de horizontales. Y lo que es curioso es que el punto en que plano horizontal y vertical se hacen uno se llama línea de tierra. El punto en que sueños y realidad se tocan es la línea de tierra. De tierra como quien dice de horizonte. Y el horizonte es inalcanzable. Amargo, amargo.
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lunes, 30 de enero de 2012
Sólo sé, tú mismo.
Hoy vengo, de nuevo, a presentar una revolución científica en la física. Sí, otra vez. Lo sé, que soy pesada, que no paro de encontrar fallos. Pero es que, es que... ¡Es que la física es tan moldeable, tan cambiante, tan efímera, tan variable, tan confusa, tan exacta, tan precisa, tan abstracta, tan errónea, tan correcta que no me queda otra que amarla por encima de muchas otras ramas del saber! La física es grandiosa, ¿sabes por qué? Porque un fenómeno tan simple como una pelota rodando por una carretera de pendiente 7% puede ser modelado con ecuaciones. Y no tardarás más de 3 horas en recrearlo y en ver con qué velocidad llegará la pelota al final de la cuesta. O cuándo se parara. Atendiendo al rozamiento del suelo. Pero despreciando el rozamiento con el aire, la energía cinética perdida al bajar la cuesta si no baja en línea completamente recta, la inercia de la masa de la pelota...
Vamos, que una cosa que se podría comprobar experimentalmente en menos de 5 minutos nosotros nos encerramos en una sala con lápiz y papel y calculamos su aproximación. Así dicho parece cutre, pero la cosa es que, sin presenciar el fenómeno, estamos viendo (más o menos, que las ciencias no son perfectas) qué pasará. ¡La física es el verdadero tarot! ¡Me río yo de las pitonisas! Yo con una hoja y un lápiz puedo sacar qué pasará.
Saber, por ejemplo, que en el autobús te irás hacia 'fuera' al doblar una curva. Lo mismo para los frenazos. Eso, que parece obvio. Pues saberlo de antemano me sirve para irme hacia el lado contrario, compensar y no caerme. Y para presumir y chulear de equilibrio. Porque, claro, mientras todos se aferran a las barras como si de soltaras fueran a caer al abismo, yo permanezco impertérrita de pie, con mi libro/música, y sin moverme un ápice.
A mí personalmente, me resulta asombrosa. Que un par de fórmulas mal escritas en un folio den lugar al comportamiento físico (valga la redundancia) de un objeto. Tampoco me quiero adentrar mucho en este tema, que luego entro en divagaciones sobre por qué las matemáticas tienen sentido. Me pongo cartesiana y no me aguanto ni yo. Porque es otro tema a pensar. 2+2=4 y te lo crees y ya. Y toda la humanidad está basada en las matemáticas, y a todos nos parece bien. Pero, ¿cómo sabemos que están bien? Porque en la naturaleza se cumple lo que indican, me diréis. Bien. Pero, ¿quién me dice a mí que 3 + 2 no sean 5 + 7i? Y me pongo a pensar. Fasores, integrales, derivadas, cálculo infinitesimal, ecuaciones diferenciales, multiplicaciones, divisiones, porcentajes, ceros y unos, sumas, restas, producto de convolución, propiedad conmutativa, mínimo común múltiplo y Máximo Común Divisor. Y mil cosas más que he asumido en 19 años. ¿Y si todo es mentira? ¿Y si lo que nosotros percibimos, todo lo que creemos real no es real?
Te lo dije, me pongo como Descartes a dudarlo todo y no llego a ninguna parte. Porque llevo ya un tocho escrito y aún no he hablado de mi revolución a la física. Creo que tendrá que tener un post propio. Éste no tengo ganas de rehacerlo, me gusta divagar como los ancianos. Es un símbolo de madurez.
Vamos, que una cosa que se podría comprobar experimentalmente en menos de 5 minutos nosotros nos encerramos en una sala con lápiz y papel y calculamos su aproximación. Así dicho parece cutre, pero la cosa es que, sin presenciar el fenómeno, estamos viendo (más o menos, que las ciencias no son perfectas) qué pasará. ¡La física es el verdadero tarot! ¡Me río yo de las pitonisas! Yo con una hoja y un lápiz puedo sacar qué pasará.
Saber, por ejemplo, que en el autobús te irás hacia 'fuera' al doblar una curva. Lo mismo para los frenazos. Eso, que parece obvio. Pues saberlo de antemano me sirve para irme hacia el lado contrario, compensar y no caerme. Y para presumir y chulear de equilibrio. Porque, claro, mientras todos se aferran a las barras como si de soltaras fueran a caer al abismo, yo permanezco impertérrita de pie, con mi libro/música, y sin moverme un ápice.
A mí personalmente, me resulta asombrosa. Que un par de fórmulas mal escritas en un folio den lugar al comportamiento físico (valga la redundancia) de un objeto. Tampoco me quiero adentrar mucho en este tema, que luego entro en divagaciones sobre por qué las matemáticas tienen sentido. Me pongo cartesiana y no me aguanto ni yo. Porque es otro tema a pensar. 2+2=4 y te lo crees y ya. Y toda la humanidad está basada en las matemáticas, y a todos nos parece bien. Pero, ¿cómo sabemos que están bien? Porque en la naturaleza se cumple lo que indican, me diréis. Bien. Pero, ¿quién me dice a mí que 3 + 2 no sean 5 + 7i? Y me pongo a pensar. Fasores, integrales, derivadas, cálculo infinitesimal, ecuaciones diferenciales, multiplicaciones, divisiones, porcentajes, ceros y unos, sumas, restas, producto de convolución, propiedad conmutativa, mínimo común múltiplo y Máximo Común Divisor. Y mil cosas más que he asumido en 19 años. ¿Y si todo es mentira? ¿Y si lo que nosotros percibimos, todo lo que creemos real no es real?
Te lo dije, me pongo como Descartes a dudarlo todo y no llego a ninguna parte. Porque llevo ya un tocho escrito y aún no he hablado de mi revolución a la física. Creo que tendrá que tener un post propio. Éste no tengo ganas de rehacerlo, me gusta divagar como los ancianos. Es un símbolo de madurez.
domingo, 8 de enero de 2012
De paseo por R
He conocido muchas funciones a lo largo de mi vida. Exponenciales que se crecen con nada y cada día se lo creen más. Que vuelan tan alto que se les separan los pies del suelo. Y que acaban solas y perdidas en las inmensidades de R. Y luego, ahí arriba se quejan. 'Oye, que yo era normal, no es mi culpa valer mil veces más que el resto'. Pero nadie las oye.
domingo, 25 de diciembre de 2011
O no.
'Si se puede medir, se puede controlar' Eso dicen, al menos, los apuntes de 'Control Automático'. Y ojalá tuvieran razón. Se puede medir la altura y, sin embargo, yo no la puedo controlar. Se puede medir la edad, pero tampoco se la puede controlar. Se puede medir el largo del pelo y no se puede hacer nada porque crezca más o menos rápido o porque permanezca para siempre en el largo perfecto. Se puede medir el número de páginas de un libro, pero no se puede controlar el ritmo al que las leerás. Ni mucho menos controlar las emociones que provocarán. Se puede medir el tiempo (el paso del tiempo) pero a ver quién se atreve a afirmar que es controlable. Y quien lo afirme que me diga cómo, que yo por ahora no he descubierto la piedra filosofal, no me he topado con el elixir de la juventud y no he logrado inventarme un giratiempo.
Así que creo que mis profesores se han pasado afirmando. No todo lo que se pueda medir se podrá controlar. Tal vez el nivel de agua de un depósito o la temperatura del coche sí, para todo lo demás, la cruda realidad y el paso (impasible) del tiempo.
Así que creo que mis profesores se han pasado afirmando. No todo lo que se pueda medir se podrá controlar. Tal vez el nivel de agua de un depósito o la temperatura del coche sí, para todo lo demás, la cruda realidad y el paso (impasible) del tiempo.
martes, 13 de diciembre de 2011
Los beneficios de beber dos vasos de agua caliente al día.
Beber dos vasos de agua caliente al día es genial. Tiene muchos más beneficios de los que pudiera aparentar así, a primera vista. Por ejemplo, cuando quedo con alguien que resulta ser un pesado o veo que sus intenciones no concuerdan con las mías, llevo a cabo dos acciones. Para empezar, si voy pintada, me restriego bien los puños en un ojo hasta destrozar el maquillaje, para quitarle gracia a mi cara y demás. Me pongo mi cacao de Mercadona, ese cacao anti-sexy que te deja los labios blancos, y me despeino las cejas. Pero no he venido a contar eso, he venido a contar la segunda parte de mi plan. Que es efectiva aunque vaya sin pintar.
domingo, 11 de diciembre de 2011
Estudiando física...
'Los contactos entre los sólidos se establecen a partir de vínculos materiales' ¿No os resulta realmente triste esta frase? ¿Qué querrá decir? Yo lo tengo claro. Viene a decir que si no hay joyas, dinero, flores o demás regalos de por medio, jamás establecerás contacto con otro sólido, quiero decir, con otra persona. O sea, que los vínculos entre sólidos son puramente materiales. Que no importa el interior del sólido, de qué material esté hecho, si es de 'buena pasta' o es un sólido bastante cretino. Que sólo importa el dinero.
sábado, 22 de octubre de 2011
Quasiestático
Lo nuestro es como un proceso quasiestático. Ambos sabemos que es irrealizable. ¡Pero es tan bonito teóricamente!
martes, 11 de octubre de 2011
Cuestión de Principios
Se me derrumban los principios físicos en medio de una clase de física. Supongo que no hay lugar mejor. O sí. No sé. Me gusta la química, porque sus principios son aplicables a la vida cotidiana. ¿Cómo? ¿Que qué hago yo, @Crasmir, diciendo que me gusta la química? ¿Que cómo oso? Bueno, realmente me gusta la química. Aunque me dé pereza estudiarla. Me gusta aplicar la entropía a mi habitación y entender que si está desordenada es por culpa del universo, no de mi pereza. Me gusta ver los iones e imaginar que son personas. Polos opuestos que se atraen. Me gusta leerme las leyes de Fajans y entender el porqué de muchas relaciones con final abrupto. Me gusta imaginar que formaré un enlace covalente algún día, y que mis hijos nacerán de una unión sólida. Me gusta imaginar que las relaciones se mantienen por la energía de enlace y que hay personas que son magnéticas, atrayentes como imanes. Sí, definitivamente me encanta la química y su versatilidad.
Si me lees desde hace un par de meses probablemente ya conozcas mi amor por la química, y por unir la química al día a día. Y si no me sueles leer pero te interesa siempre puedes consultar la sección Frikadas, pero el nombre no engaña. Puedo llegar a ser muy friki.
Y me gusta mucho la física. Estudio mucha física y soy muy feliz, así que por algún lado debe haber una relación. Creo. Sería ilógico que no la hubiera. Y ante todo yo soy booleana.
Hoy he descubierto que el Principio de Acción Reacción no se sostiene. ¡LE HE DESCUBIERTO UN FALLO A LA TERCERA LEY DE NEWTON! Sí, como lo oyes.
Porque en las relaciones esto no se cumple. Una fuerza atractiva sobre una partícula uno muchas veces no tiene su pareja sobre la partícula dos. De ahí los corazones rotos, los desengaños amorosos, las lágrimas, los 'me quiere, no me quiere'. El mundo sería mejor si cada persona atraída por otra se viera atraída con una fuerza igual a la que atrae a la segunda persona hacia la primera. El mundo sería mejor si la Tercera Ley de Newton se cumpliera siempre, si fuera universal. Pero esto no suele pasar. Cuando pasa todos lo llaman 'amor'. Les dicen que eran perfectos el uno para el otro. Que son el amor de su vida, que están hechos uno para otro... No, no. Lo que pasa es que cumplen la Tercera Ley de Newton. Y eso no suele pasar. Por eso los que logran una relación que cumpla estas leyes físicas siente que tiene una unión mucho más fuerte que la del resto. O al menos mucho más exclusiva. No digo que no pase a nivel 'particular'. Es más, estoy segura que a nivel microscópico se cumple. Por algo Newton es considerado un gran científico, ¿no? Pero fuera no. Lo que pasa es que nadie quiere decirlo. O nadie se ha dado cuenta. Y es que llevarle la contraria a Newton es todo un palo. ¡A ver quién se atreve!
Pero es que, sintiéndolo mucho, Newton se equivocó. A veces su principio se invierte. Una fuerza 12 atractiva produce sobre 2 una fuerza 21 repulsiva. Así, tal y como lo oyes. Genera una fuerza con el mismo sentido. Y nadie se alarma. Sólo la partícula(persona) 2, que se ve repelida por 1 y huye. Huye sin saber que está destrozando los principios de la física. Me río yo de los neutrinos. Éste es el descubrimiento del siglo. Pero no trascenderá. Porque estamos acostumbrados a que las relaciones entre personas no tienen por qué cumplir las leyes de la física. Nos han acostumbrado a que, en lo que a personas respecta, Newton no tiene nada que decir. O nos hemos acostumbrado. Pero estaría bien alguna que otra ley 'universal' que lo fuera verdaderamente, ¿no? Algún axioma a partir del cual vivir y reaccionar. En el fondo nos encanta que nos den todo machacadito y con instrucciones de uso. De ahí el exitazo de Ikea.
Si me lees desde hace un par de meses probablemente ya conozcas mi amor por la química, y por unir la química al día a día. Y si no me sueles leer pero te interesa siempre puedes consultar la sección Frikadas, pero el nombre no engaña. Puedo llegar a ser muy friki.
Y me gusta mucho la física. Estudio mucha física y soy muy feliz, así que por algún lado debe haber una relación. Creo. Sería ilógico que no la hubiera. Y ante todo yo soy booleana.
Hoy he descubierto que el Principio de Acción Reacción no se sostiene. ¡LE HE DESCUBIERTO UN FALLO A LA TERCERA LEY DE NEWTON! Sí, como lo oyes.
Porque en las relaciones esto no se cumple. Una fuerza atractiva sobre una partícula uno muchas veces no tiene su pareja sobre la partícula dos. De ahí los corazones rotos, los desengaños amorosos, las lágrimas, los 'me quiere, no me quiere'. El mundo sería mejor si cada persona atraída por otra se viera atraída con una fuerza igual a la que atrae a la segunda persona hacia la primera. El mundo sería mejor si la Tercera Ley de Newton se cumpliera siempre, si fuera universal. Pero esto no suele pasar. Cuando pasa todos lo llaman 'amor'. Les dicen que eran perfectos el uno para el otro. Que son el amor de su vida, que están hechos uno para otro... No, no. Lo que pasa es que cumplen la Tercera Ley de Newton. Y eso no suele pasar. Por eso los que logran una relación que cumpla estas leyes físicas siente que tiene una unión mucho más fuerte que la del resto. O al menos mucho más exclusiva. No digo que no pase a nivel 'particular'. Es más, estoy segura que a nivel microscópico se cumple. Por algo Newton es considerado un gran científico, ¿no? Pero fuera no. Lo que pasa es que nadie quiere decirlo. O nadie se ha dado cuenta. Y es que llevarle la contraria a Newton es todo un palo. ¡A ver quién se atreve!
Pero es que, sintiéndolo mucho, Newton se equivocó. A veces su principio se invierte. Una fuerza 12 atractiva produce sobre 2 una fuerza 21 repulsiva. Así, tal y como lo oyes. Genera una fuerza con el mismo sentido. Y nadie se alarma. Sólo la partícula(persona) 2, que se ve repelida por 1 y huye. Huye sin saber que está destrozando los principios de la física. Me río yo de los neutrinos. Éste es el descubrimiento del siglo. Pero no trascenderá. Porque estamos acostumbrados a que las relaciones entre personas no tienen por qué cumplir las leyes de la física. Nos han acostumbrado a que, en lo que a personas respecta, Newton no tiene nada que decir. O nos hemos acostumbrado. Pero estaría bien alguna que otra ley 'universal' que lo fuera verdaderamente, ¿no? Algún axioma a partir del cual vivir y reaccionar. En el fondo nos encanta que nos den todo machacadito y con instrucciones de uso. De ahí el exitazo de Ikea.
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sábado, 3 de septiembre de 2011
La que tiene boca, se equivoca.
Yo no me equivoco, eso debes saberlo desde el primer momento. Y no es por ningún motivo en especial. Ni porque no hable mucho (que en cuanto cojo un poco de confianza me vuelvo una cotorra) ni porque mida mis palabras al centímetro ni porque sea especialmente inteligente. No. Yo no me equivoco y tengo el refranero popular de mi parte, apoyándome. Y es que dicen que el que tiene boca se equivoca. Y yo, como ya sabrás si alguna vez me has visto en persona, no tengo boca. Así que, lógicamente, no me equivoco. Y no hay más. No te creas que es algo que llevo sabiendo mucho tiempo. ¡Qué va! Lo de que no tengo boca lo sé desde hará unos dos años o así, antes de eso no me fijaba en mi cara. Lo de que entonces no puedo equivocarme lo he descubierto hoy. Y está genial. Porque ahora "ganaré" cualquier discusión (si es que las discusiones se ganan) usando solamente este argumento. Y si el otro se enfada, pues haré uso de otro dicho (que no sé si es muy popular, pero mi madre me lo decía mucho de pequeña): "el que se enfada pierde la razón". Es la típica frase que enfada todavía más a tu oyente, pero que le hará callar gracias al uso de un mecanismo muy humano llamado orgullo. Le dejas mudo. Porque no puede decir "yo no me enfado" ya que te estaría dando la razón; no puede enfadarse por el mismo motivo y sólo le queda aguantarse. Así que para nuestra próxima conversación ya lo sabes. Yo no me equivoco.
lunes, 29 de agosto de 2011
Te quiero.
Te quiero mucho, pero a mi manera. Te quiero como el agua quiere al aceite. Separado.
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lunes, 20 de junio de 2011
Cóbreme el sentido
De cuando todo cobra sentido. Y eras tú lo que impedía a la cajera ejercer su labor. O, tal vez las cosas tarden en cobrar sentido, porque a la cajera la llamó la Jessi para decirle que el novio de la Vane le ha puesto los cuernos con la Jenny. Y claro, la pobre no podía cobrarte el sentido con tanto en la cabeza. Tú te enfadabas, te tirabas de los pelos. ¡Paciencia, hombre! ¡Paciencia! ¿No ves que al final te cobrarán, antes o después? Es cuestión de tiempo. Puedes desesperarte y esperar consumiendo poco a poco tu paciencia o seguir con tus cosas tranquilamente hasta que a la cajera se le cure su mal de amores y te atienda. Porque en la cola del sentido, no te regalan un perrito caliente si tienes más de tres personas delante ni tampoco abren una cola nueva si ven que en la que tú estás hay demasiada gente. La cola del sentido lleva su ritmo. Un ritmo propio del funcionariado en algunos casos, pero siempre constante. Ya sabes, sin prisa pero sin pausa.
Lo malo es cuando tienes que recobrar un sentido. Porque claro, ya estás ligeramente agotado de esperar la cola para cobrar una vez, como para tener que volver a cobrar. Sobre todo si te toca ir a pagar en rebajas. Cuando las ideas quedan a precio de saldo. Y los sentidos varían a su voluntad.
O cuando la cajera está ausente, y la caja está cerrada. Y crees que el mundo se va a desmoronar sobre ti, porque nadie te cobra sentido. Y no hay nada que puedas hacer por evitarlo.
También hay momentos buenos, no te vayas a creer. Puede que, tratando de pagar por un sentido del pasado, encuentres una persona que venga a devolver el sentido. Y puedas irte sin comprar, porque gracias a ese encuentro casual, no tienes ningún sentido que cobrar. O puede que reencuentres viejos amigos, recuerdes y te des cuenta de que todo tenía sentido. Y te puedas ir dejando el sinsentido en caja.
Sí, en las colas del sentido pueden pasar muchas cosas. Pero ten en cuenta que salir sin pagar es robar, y si no lo haces, antes o después te cobrarán el sentido y podrás seguir viviendo en paz.
Lo malo es cuando tienes que recobrar un sentido. Porque claro, ya estás ligeramente agotado de esperar la cola para cobrar una vez, como para tener que volver a cobrar. Sobre todo si te toca ir a pagar en rebajas. Cuando las ideas quedan a precio de saldo. Y los sentidos varían a su voluntad.
O cuando la cajera está ausente, y la caja está cerrada. Y crees que el mundo se va a desmoronar sobre ti, porque nadie te cobra sentido. Y no hay nada que puedas hacer por evitarlo.
También hay momentos buenos, no te vayas a creer. Puede que, tratando de pagar por un sentido del pasado, encuentres una persona que venga a devolver el sentido. Y puedas irte sin comprar, porque gracias a ese encuentro casual, no tienes ningún sentido que cobrar. O puede que reencuentres viejos amigos, recuerdes y te des cuenta de que todo tenía sentido. Y te puedas ir dejando el sinsentido en caja.
Sí, en las colas del sentido pueden pasar muchas cosas. Pero ten en cuenta que salir sin pagar es robar, y si no lo haces, antes o después te cobrarán el sentido y podrás seguir viviendo en paz.
viernes, 17 de junio de 2011
Mi entropía.
Mejor que no conozcas nunca mi interior. Demasiada entropía, mucha idea mal guardada en memoria. Libros, canciones, recetas y sentimientos amontonados sin ton ni son. Ni siquiera los recuerdos cuentan con una estantería organizada. No, no. Mejor quédate con la coraza, que ordenarme por dentro es demasiado esfuerzo.
Además, ahora llega el verano, las moléculas se agitan, aumenta el desorden. Y con ello mi caos interno alcanza valores insospechados. Tal vez en invierno, o si llegamos algún día a 0K, logre bajar mis niveles de entropía y ofrezca un aspecto más presentable. Tal vez entonces te deje pasar y cotillear entre los estantes de mi cerebro tanto como quieras. Pero ahora no, que tengo la cabeza manga por hombro.
Además, ahora llega el verano, las moléculas se agitan, aumenta el desorden. Y con ello mi caos interno alcanza valores insospechados. Tal vez en invierno, o si llegamos algún día a 0K, logre bajar mis niveles de entropía y ofrezca un aspecto más presentable. Tal vez entonces te deje pasar y cotillear entre los estantes de mi cerebro tanto como quieras. Pero ahora no, que tengo la cabeza manga por hombro.
jueves, 16 de junio de 2011
Cuestión de química
No sé cómo podías pretender que siguiéramos juntos. Existe una cosa llamada energía de enlace. Te explico, se trata de la energía que hay que invertir para separar una pareja. Pues bien, la nuestra era negativa. O sea, que el esfuerzo requerido era para mantenernos juntos, no para separarnos. ¡Estábamos ya separados!
Y es que, tú siempre dices que me conoces, que sabes mucho de mí. ¡Qué casualidad que nunca me encuentres! ¿No será que me conoces tan "bien" que buscas en los nodos de mi función de probabilidad? Es probable, más que probable. Seguro que no tienes ni idea. Tienes una concepción errónea de mí. Me confundes con otra, pero yo tengo clara mi configuración electrónica, y sé cómo soy. Nada me cambiará, sólo cambiaré yo si algún día decido alcanzar la configuración de pseudo gas noble.
¡Pobre de ti! Debiste comprender que lo nuestro no tenía futuro cuando medimos la energía de enlace. Pero te dio igual. No te importaba el enlace, sólo permanecer juntos. A veces las cosas hay que dejarlas marchar. ¡Compréndelo! ¡Él es un gas noble, y tú sólo una Tierra Rara! ¿Cómo podías pretender que lo nuestro funcionara? Ni por enlace covalente ni por metálico. No teníamos futuro.
Y mira que busqué la solución ideal. Y encontré muchas. Me dijeron que: H2Oà2H+O era la mejor opción. Así que nos sumergí en ella. Pero ni por esas. Tengo que decir que lo de las soluciones ideales es una farsa. Se anuncian como el líquido que resolverá todos tus problemas, y luego por mucho que las uses no hacen nada. Probé a bañarnos en agua, a untarnos agua, a bebernos agua. Nada. Ahora que lo pienso, llamaré a la Teletienda, les amenazaré con denunciar por publicidad engañosa si no me devuelven mi dinero. ¡Pagué por una solución ideal y mis problemas no se disolvieron!
Pero nosotros sí. Nos disolvimos. No quedaba otra. Podíamos haber sido un perfecto enlace covalente. Pero éramos demasiado diferentes. Siempre fuimos un minúsculo iónico más. Tú tan negativo, yo tan positiva. No quedaba otra forma de enlazarnos. Quizás ahí debimos darnos cuenta de que agua y aceite nunca serán una mezcla homogénea. Darnos cuenta de que los polos opuestos se atraen, pero sus uniones no son longevas. Pero supongo que la atracción nos pudo. ¿Qué pueden hacer dos moléculas frente a la inmensidad de una fuerza intermolecular como esa?
Así que comenzamos una unión que desde el principio no tenía ningún futuro. En los enlaces iónicos como el nuestro, uno se queda con todo, y el otro da todo. Uno hace todo el esfuerzo y el otro se limita a dejarse querer. No puedo asegurar quién fue el donador de la relación, lo que sí puedo decir es que, desde luego, yo soy más catión que tú. Tan negativo, tan pesimista, tan anión, tan tú.
De manera que, ahora que por fin hemos logrado vencer la fuerza de atracción; ahora que, por fin, hemos dejado marchar y hemos permitido a la energía de enlace asumir valores normales, podemos seguir viviendo. Tú formando iones con otros cationes con más aguante. Y yo, por mi cuenta, buscando una molécula que me soporte a mí y a mis electrones de menos. Sólo espero llegar algún día a formar un enlace covalente duradero.
Y es que, tú siempre dices que me conoces, que sabes mucho de mí. ¡Qué casualidad que nunca me encuentres! ¿No será que me conoces tan "bien" que buscas en los nodos de mi función de probabilidad? Es probable, más que probable. Seguro que no tienes ni idea. Tienes una concepción errónea de mí. Me confundes con otra, pero yo tengo clara mi configuración electrónica, y sé cómo soy. Nada me cambiará, sólo cambiaré yo si algún día decido alcanzar la configuración de pseudo gas noble.
¡Pobre de ti! Debiste comprender que lo nuestro no tenía futuro cuando medimos la energía de enlace. Pero te dio igual. No te importaba el enlace, sólo permanecer juntos. A veces las cosas hay que dejarlas marchar. ¡Compréndelo! ¡Él es un gas noble, y tú sólo una Tierra Rara! ¿Cómo podías pretender que lo nuestro funcionara? Ni por enlace covalente ni por metálico. No teníamos futuro.
Y mira que busqué la solución ideal. Y encontré muchas. Me dijeron que: H2Oà2H+O era la mejor opción. Así que nos sumergí en ella. Pero ni por esas. Tengo que decir que lo de las soluciones ideales es una farsa. Se anuncian como el líquido que resolverá todos tus problemas, y luego por mucho que las uses no hacen nada. Probé a bañarnos en agua, a untarnos agua, a bebernos agua. Nada. Ahora que lo pienso, llamaré a la Teletienda, les amenazaré con denunciar por publicidad engañosa si no me devuelven mi dinero. ¡Pagué por una solución ideal y mis problemas no se disolvieron!
Pero nosotros sí. Nos disolvimos. No quedaba otra. Podíamos haber sido un perfecto enlace covalente. Pero éramos demasiado diferentes. Siempre fuimos un minúsculo iónico más. Tú tan negativo, yo tan positiva. No quedaba otra forma de enlazarnos. Quizás ahí debimos darnos cuenta de que agua y aceite nunca serán una mezcla homogénea. Darnos cuenta de que los polos opuestos se atraen, pero sus uniones no son longevas. Pero supongo que la atracción nos pudo. ¿Qué pueden hacer dos moléculas frente a la inmensidad de una fuerza intermolecular como esa?
Así que comenzamos una unión que desde el principio no tenía ningún futuro. En los enlaces iónicos como el nuestro, uno se queda con todo, y el otro da todo. Uno hace todo el esfuerzo y el otro se limita a dejarse querer. No puedo asegurar quién fue el donador de la relación, lo que sí puedo decir es que, desde luego, yo soy más catión que tú. Tan negativo, tan pesimista, tan anión, tan tú.
De manera que, ahora que por fin hemos logrado vencer la fuerza de atracción; ahora que, por fin, hemos dejado marchar y hemos permitido a la energía de enlace asumir valores normales, podemos seguir viviendo. Tú formando iones con otros cationes con más aguante. Y yo, por mi cuenta, buscando una molécula que me soporte a mí y a mis electrones de menos. Sólo espero llegar algún día a formar un enlace covalente duradero.
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