Mi blog.

Dentro de muchos años entraré aquí y será mi particular baúl (digital) de los recuerdos (no digitales).

viernes, 3 de febrero de 2012

Planos, rectas y no tan rectas.

Muchos convierten, colocan el plano horizontal en segundo plano. Y la verticalidad no lo es todo. De hecho, los sueños sólo se hacen realidad si sabes desabatirlos del plano horizontal. Los sueños. Soñar es de horizontales. Y lo que es curioso es que el punto en que plano horizontal y vertical se hacen uno se llama línea de tierra. El punto en que sueños y realidad se tocan es la línea de tierra. De tierra como quien dice de horizonte. Y el horizonte es inalcanzable. Amargo, amargo.


A mí me gusta la horizontalidad, porque se ven las estrellas y el plano vertical queda a un lado, olvidado. Si te tumbas del lado correcto en la cama puedes hasta perder totalmente de vista la verticalidad. Y todo lo que ella conlleva. Soñar es de horizontales. Vivir es de verticales. Y supongo que por esa regla de tres, vivir un sueño o soñar una vida es de rectas Y=X. O de planos paralelos a la línea de tierra.

Lo que viene a ser lo mismo que decir que, para hacer tus sueños realidad debes no tocar jamás el punto en que los sueños y la realidad se tocan. Y esto, para mí, no tiene sentido alguno. En dibujo técnico aprendí que todo lo que está en el plano vertical se puede abatir al horizontal (y viceversa) para verlo en verdadera magnitud. En VERDADERA MAGNITUD. ¡Qué inteligentes los que diseñaron el sistema de planos! Ellos eran conscientes de que, desde la total horizontalidad o la total verticalidad no se puede contemplar del todo bien algo que no sea del todo horizontal o vertical.

Me enseñaron a girar las cosas. Pero eso siempre me pareció tergiversar, y nunca me gustaron los engaños, así que sólo lo usaba en contadas ocasiones, cuando la figura era tan retorcida, que me era imposible desentrañar su significado sin presuponer algunos detalles y girar tomando esas presunciones como eje de giro.

También aprendí a hacer cambios de plano. Que supongo que es como cambiar de sábanas, o de cama. Permiten ver la misma vida de cada día desde una perspectiva diferente. Los cambios de plano me gustaban, porque eran fáciles de hacer. Es una lástima que a diario tan pocos nos preocupemos de hacer un cambio de plano de las ideas de los demás para comprenderles antes de juzgarles sin juicio. Antes de prejuzgarles sin motivo. Porque muchas veces todo es cuestión de perspectiva. Una idea genial para alguien vertical, parece una idea vacía, fina, sin contenido, para un horizontal. Algo así, para que me entendáis mejor:


Parecía que el mundo se redujese al primer diedro. Me enseñaron a convertir todo lo que no viniera por defecto en el primer diedro en su homólogo del primer diedro. Nunca gustaron los diferentes. Pero yo me pregunto cómo verán la vida los murciélagos en el 3er o 4to diedro. O los mejillones que se aferran con sus patitas al revés del PH, que como una hoja cualquiera, sólo nos muestra su envés.
Tampoco solíamos hablar mucho de los 'raritos' del 2do diedro. ¿Quién podría querer vivir en un diedro no protagonista de todas las historias geométricas que existen? Se me ocurren muchas personas, pero no contaban. Y es que, en el fondo, el dibujo técnico nos hace a todos iguales. Con nuestras trazas más o menos verticales; con nuestras tendencias más a la izquierda o a la derecha. Todos acabamos siendo puntos y rayas por encima o por debajo de la línea de tierra. O sólo puntos.

Imagino que, según las trazas verticales y horizontales de cada uno, seremos más verticales y horizontales. Seguro que alguno de vosotros es tan descabellado como una recta vertical, sólo teniendo traza horizontal. Y seguro que algún otro es tan racional como una recta de punta, sólo con traza vertical. Cuando lo mejor es tener un poco de cada, cuando lo mejor es saborear la belleza de la horizontalidad y la verticalidad por igual. Aunque la horizontalidad sea dulce y la verticalidad, muchas veces, amarga.

Pero sin la amargura de la verticalidad, la horizontalidad no sería tan dulce. Y, además, cuando la verticalidad se funde con tus horizontalidades más soñadas, parece que volaras, parece que te estás saliendo del diédrico, del sistema. De todo. Parece que viajes a otra realidad paralela, tuya, única y perfecta.

Y es que, lo que en el plano horizontal parecía posible, la verticalidad lo frustró. Y es una suceso demasiado triste, demasiado común. La verticalidad frustra a diario miles de sueños horizontales. Pero, ¿qué sería de nosotros si pasáramos la vida en horizontal, como gusanos que no trepen árboles?

¿Que qué soy yo? Yo soy versátil. Acostumbro a metamorfosearme en horizontal siempre que tengo la ocasión, pero le planto cara al día a día desde la más perpendicular de las verticalidades.

4 comentarios:

  1. Te ha quedado con un aire a mito de la caverna... :)

    ResponderEliminar
  2. El +1 como si fuese un +1000 :) Si me tengo que quedar con algo me quedo con el primer párrafo y la imagen =)

    ResponderEliminar
  3. Me encantan las flipadas que te montas con el espacio... Creo que la verticalidad no es tan cruel como la pintas. Seguro que a tí, más que frustrarte, te motiva

    ResponderEliminar
  4. @Rafasla: Me alegro que te guste, intuyo que te gustó xD
    @Kailer: ¡Gracias! Jo, un +1000 es mucho. :]
    @Almudena: Adoro el espacio. No, la verticaldiad es bonita. Al final es lo más real que tenemos :)

    ResponderEliminar

Los quarterbacks y animadoras del blog:

Páginas vistas en total