Mi blog.

Dentro de muchos años entraré aquí y será mi particular baúl (digital) de los recuerdos (no digitales).

domingo, 25 de diciembre de 2011

O no.

'Si se puede medir, se puede controlar' Eso dicen, al menos, los apuntes de 'Control Automático'. Y ojalá tuvieran razón. Se puede medir la altura y, sin embargo, yo no la puedo controlar. Se puede medir la edad, pero tampoco se la puede controlar. Se puede medir el largo del pelo y no se puede hacer nada porque crezca más o menos rápido o porque permanezca para siempre en el largo perfecto. Se puede medir el número de páginas de un libro, pero no se puede controlar el ritmo al que las leerás. Ni mucho menos controlar las emociones que provocarán. Se puede medir el tiempo (el paso del tiempo) pero a ver quién se atreve a afirmar que es controlable. Y quien lo afirme que me diga cómo, que yo por ahora no he descubierto la piedra filosofal, no me he topado con el elixir de la juventud y no he logrado inventarme un giratiempo.

Así que creo que mis profesores se han pasado afirmando. No todo lo que se pueda medir se podrá controlar. Tal vez el nivel de agua de un depósito o la temperatura del coche sí, para todo lo demás, la cruda realidad y el paso (impasible) del tiempo.

2 comentarios:

  1. Hay una cosa que ni se puede medir, ni se puede controlar: el amor.

    Aunque muchas películas y series de ciencia ficción se empeñen en mostrarnos lo contrario, como el (gran) trabajo de Steven Spielberg en "inteligencia artificial" el amor es una medida incuantizable, inmedible e incontrolable, así que la teoría de tus apuntes de control automático no es del todo mentira ;)

    En cambio no se puede medir el destino, y sí que se puede controlar

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    1. Estoy completamente de acuerdo. Cansan ya los que creen no ser dueños de su destino. :)

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