Mi blog.

Dentro de muchos años entraré aquí y será mi particular baúl (digital) de los recuerdos (no digitales).

viernes, 18 de mayo de 2012

Asómate.

Asómate al precipicio.

No, no sientas miedo. Mira, sólo mira. No te caigas. No hay marcha atrás. Sólo si miras desde una distancia prudencial de unos, digamos, 10 cm, podrás salir después. Pero no te caigas. Asómate y dime qué ves.

Rodéalo con tu mirada, contempla sus bordes y estima su profundidad. No lances suspiros al fondo, puede que no tenga fondo y los pierdas para siempre. Tampoco lances indirectas, podrían engancharse en el borde y hacerle daño a alguien (o a ti) si algún día te decidieras a bajar por sus paredes. Mira su fondo, escudriña su horizonte y agudiza la mirada, a ver si tú entiendes a quién se le ocurre colocar precipicio tal en una zona tan inverosímil. Pasea tu mirada por el contorno y bajo ningún concepto te dejes caer.

Y luego atrévete a decirme que no es el iris más atrayente que jamás hayas contemplado.

4 comentarios:

  1. A veces parecen precipicios pero son en realidad agujeros negros o marrones o azules o verdes... y pobre de tí como te acerques

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  2. Seguro que son agujeros negros, científicamente hablando, y por eso te pierdes en su interior si te acercas demasiado y te vence su atracción gravitatoria...

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  3. No sé cómo se te ocurren unas metáforas tan geniales. Digo "genial" siempre porque soy mala para juzgar, pero aseguro que lo digo sinceramente.

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    1. Cada vez que me comentas en una entrada, le cojo un cariño especial a esa entrada :]

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