Mi blog.

Dentro de muchos años entraré aquí y será mi particular baúl (digital) de los recuerdos (no digitales).

sábado, 26 de mayo de 2012

Looking for Alaska.

Hoy vengo a hablar sobre nada en particular y sobre todo en general. Vengo a soltar mi vida, con cuentagotas y sin embudo, a manguerazo limpio, pero con filtro. Porque me acabo de terminar Looking for Alaska y todavía estoy saboreando el último capítulo.

Y yo no sé si todo esto es o no un laberinto. Si el laberinto es la vida, la muerte o el sufrimiento en vida. O si las cosas son tan difíciles como a veces lo parecen. Yo sé que quiero creer que las cosas son sencillas, que la vida es bonita y que, desde mi colchón mullido en mi camiseta de publicidad, con un portátil en las piernas y un edredón en los pies, no tengo motivos ni mucho menos derecho a quejarme. Mucho menos a ser infeliz. Porque lo tengo todo. Y sí, puede que a veces tengamos esa sensación de vacío. O las ganas de llorar que pueden surgir sin motivo aparente, o con motivos visibles. Pero no creo estar en posición de no ser feliz.

Y mira que escucho, y suceden problemas. Y llevo todo el día pensando en Alaska. Y me he dado cuenta de que mi 'tristeza' y enmimismamiento provenían exclusivamente de un final de libro algo peculiar. Y soy un desastre consolando a los demás, aunque me encanta escuchar. Sólo un buen hombro sobre el que llorar, porque sé (o eso me creo yo) escuchar, pero no se me da bien consolar.

¿Qué puede llevar a alguien a suicidarse? Hoy me estaba planteando que no sé si el suicidio es un acto egoísta o no. Creo que sí, supone olvidar a todos los que te quieren. Porque siempre, en cualquier lugar, a todas horas, alguien te quiere. Supone tirar por la borda todos los años de vida (de mierda o no) que has tenido y cortar por lo no sano. Porque no puede ser sano morir por voluntad propia. ¿Qué lleva al suicidio?

A lo mejor deberíamos plantearnos que no hay que decir 'me alegro mucho de verte' si lo que has pensado al verle es 'mierda, a ver si no me ve y puedo pasar sin saludarle'. Tal vez soy un diablo, un horror, un ser vil y despiadado. Pero no me gusta decir que me alegro de ver a alguien a quien no me alegro de ver. Tampoco digo 'qué guapa vienes' a alguien, si no viene guapa. Llámame rara, no sé, pero me gusta dar sólo cumplidos sinceros para que mis cumplidos tengan valor. Algo así como, decirle sólo 'me alegro de verte' a aquellos que me saquen una sonrisa con su aparición.

En definitiva, supongo que, por algún motivo biológico o simplemente por ley de vida, todos somos diferentes. Tan diferentes como para leer el mismo libro y subrayar pasajes completamente opuestos. Pero todos somos iguales. Tan iguales como para buscar, a toda (o no toda) costa, la felicidad.

2 comentarios:

  1. Uff... Conocí dos personas que finalmente se suicidaron pero después de largas depresiones. Dicen por ahí que los que lo han intentado y, por lo que sea, no lo han conseguido se arrepienten y ven que era un error.
    Lo de la sinceridad/falta absoluta de diplomacia es un tema complicado también

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  2. Supongo que es un error. No sé qué pueden pensar o qué les puede llevar a cometer acto tal. Tienen que estar muy, muy faltos de cariño o vivir sin esperanza alguna, lo cual es muy triste.
    No tiene por qué ser falta de diplomacia. Simplemente, que tus piropos tengan algo de valor cuando los digas. Decir 'hola' en lugar de 'hola, ¿qué tal?' si no te interesa el qué tal. Y así.

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