Mi blog.

Dentro de muchos años entraré aquí y será mi particular baúl (digital) de los recuerdos (no digitales).

domingo, 6 de junio de 2010

Locura

Esperar horas a que aparezca su nombre en verde y :"Sí, se conectó!" Y ahora el sempiterno orgullo:"yo no le hablo primero, que salude él" y entonces saluda él o acabas saludándole tú por eso que dices de: "venga, si en 5 min de reloj sigue conectado y no ha saludado, saludo yo"
Y piensas en la manera de comenzar esa conversación. Y acabas diciendo siempre lo mismo.
Y entonces llega un fin de semana en que él no se conecta porque le has dicho que estudie, y te arrepientes mil y una veces de que no esté ahí, contigo hablando.
No te manda ningún mensaje, así que tú tampoco. Pero el domingo a toda prisa no aguantas más y tú le escribes.
Y te quieres ir a dormir, porque estás verdaderamente muerta y el lunes tienes colegio, pero "¿y si se conecta ahora?". Y es la una y él aun no se ha conectado. Seguramente como te tragaste el orgullo a las 11 y le escribiste tarde, él ya se había ido a dormir, así que en el fondo sabes que la espera es en vano. Pero no puedes evitar refrescar la página. Una y ora vez hasta que... ¡Un mensaje privado!
Con el corazón latiendo a toda prisa cliqueas en el mensaje: "seguro que es suyo"-piensas. Sabes que le gustas. Sabes que le gustas mucho, pero nunca está de más que te lo recuerde. Pero ¡Sorpresa! el mensaje es de alguna amiga/conocido, y vuelves a la espera.
Eso somos, animales al servicio de un servicio de mensajería.
Claro que, ¿quién puede evitar un vuelco al corazón al escuchar el ding característico de una conversación de msn?

Y lo que pasa es que una persona enamorada siempre cree ver en la calle, en las fiestas, en los cafés, al gran amor de su vida.

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