Mi blog.

Dentro de muchos años entraré aquí y será mi particular baúl (digital) de los recuerdos (no digitales).

martes, 15 de julio de 2014

Mulán quiere ser la Bella Durmiente durante varios siglos.

A lo largo de mi vida me han dicho tantas veces que soy una chica fuerte que he acabado por creérmelo. Y ahora pienso que tengo que ser fuerte porque soy fuerte. Y no podría ser de otra forma.

Ojalá asimilara que no es necesario cumplir las expectativas de todas las personas que conoces. Ojalá interiorizara que no tengo que encajar en los moldes que cualquiera haya creado para mí.

Hace mucho tiempo que no pienso. Es decir, pienso mucho. En cosas sin importancia. Pienso en cómo resolver una ecuación, cómo llegar a un lugar físico o qué equipo ganará el próximo partido. Pero no pienso. Duele tanto pensar.

Hoy he pensado. No ha sido buena idea. Pensar no me ha llevado a ningún sitio. No sé nada. No sé qué quiero, no sé qué estoy haciendo, no sé qué voy a hacer. Sigo una rutina autoimpuesta que me permite ir aprobando asignaturas. Subo y bajo, estudio, leo, escucho música, hablo, sonrío, como, me ducho y duermo mientras contemplo todo desde fuera. Como si estuviera viendo un teatro protagonizado por mí.

No sé qué quiero. ¿No es aterrador darte cuenta de que, verdaderamente, no sabes qué es lo que quieres? Lo es, al menos a mí me lo parece. No puedo ser fuerte sin saber qué quiero. No puedo saber qué quiero sin saberme fuerte. Y ya no sé nada.

El día que entiendas eso de "que paren el mundo, que yo me bajo" ven a verme y te daré un abrazo, porque lo necesitarás. Lo necesitarás como yo necesito cuatro siglos de contemplación de techos y mirar al vacío (de mi interior).

No sé qué quiero. No sé si quiero. No sé, ¿quiero? Camino por el borde del precipicio mirando al frente, porque el suelo está demasiado lejos y yo no sé si quiero seguir subiendo o dejarme caer (en sentido figurado).

Creía que sabía lo que no quería, pero me han dicho que usar "pero, aunque y no" en la misma frase equivale a decir que sí con tu subconsciente (y que no con tu lenguaje). Y no sé si será verdad que digo que no cuando sí quiero, o si digo que sí pero es que no. No sé nada.

"Tienes que aprender a quererte antes de poder dejar que te quieran" Pero, ¿y si lo has desaprendido? ¿Y si no sabes ya nada? ¿Y si sólo quieres viajar al mundo perfecto de debajo del edredón y pasar los próximos 20 inviernos ahí debajo?

¿Es acaso no decir que no decir que sí? No lo sé. Me aterra el futuro tanto como el pasado, porque ya no sé qué quiero. Quiero todo y no quiero nada. Quiero tener 50 años, varios hijos entrando a la universidad y un par de perros que me quieran tanto como para cambiar de habitación conmigo incluso estando cansados y viejos. Quiero tener 2 meses y creer que el único y mayor sufrimiento que existe es tener hambre o sueño.

Qué miedo. Qué miedo da todo. Qué vértigo, para mal. Contemplar tu futuro desde arriba. ¿Cómo tienen los padres el coraje suficiente para traer hijos a un mundo que duele tanto, que sufre tanto, que llora tanto?

No sé cuándo dejé de saber. ¡Ni siquiera eso sé! El otro día le di esquinazo al destino porque me he enterado de que no viene cubierto de chocolate ni de queso gratinado, y no sé ya siquiera si quiero verle.

Antes escribía sabiendo qué quería contar, sabiendo que quería publicarlo, sabiendo qué decir en cada momento. Ahora no sé si quiero escribir, no sé qué quiero escribir. No sé si quiero ser leída, no sé qué quiero cenar, no sé con quién quiero soñar, no sé a dónde quiero viajar. No sé por qué tiene que estar sonando esa canción precisamente si la lista contiene más de 5000. No sé si, de estar sonando otra, también me parecería que es "esa canción". No sé cuántas canciones han dejado de ser canciones para ser "esas canciones". No sé cuántos rincones están tan contaminados de pasado que pasará tiempo antes de que pueda volver a pasar por ellos sin ahogarme en recuerdos. No sé calcular la cantidad de arroz que tengo que poner a hervir para hacer sushi para uno. No sé, no sé y no sé.

No sé qué echo más de menos. Si el pasado o el futuro que me había hecho a la idea que tendría. No sé qué me da más pena, lo que fue o lo que no pudo ser. No sé nada. No sé nada(, salvo que pensar duele).


(Toma una canción que me parecía preciosa)

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