Mi blog.

Dentro de muchos años entraré aquí y será mi particular baúl (digital) de los recuerdos (no digitales).

lunes, 7 de marzo de 2011

Silencio

Silencio. No te estaba escuchando. Lo hacía sin querer. O tal vez queriendo. Ahora da igual. Silencio. Tus palabras son vanas, carecen de sentido. Y sobre todo aburridas. Oírte me produce sueño aunque acabe de chutarme una dosis de cafeína. Puedes irte. No me daré cuenta. Silencio. Si te marchas mis oídos descansarán por fin. Dejaré de escuchar todas las cosas que dices sin pensar. Silencio. Quiero pensar que no eres cruel, sino sólo inocente. Quiero pensar que lo que dices, lo dices sin saber.
Silencio. Ya nada me enturbia. Por fin escucho el ruido de la calle. Los coches, los pájaros, un ladrido y una ambulancia lejana. Algún que otro cuchicheo con su consiguiente risa de complicidad. Silencio. La gente sigue caminando. Tal vez tú también sigues caminando, a mi lado. Ya no lo sé. Mis oídos se han hecho inmunes a tu torrente constante de voz. Silencio. La calle sí tiene cosas interesantes que decir.

2 comentarios:

  1. Gente tan blablablabla que anestesia tus oídos.

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  2. Acabas asintiendo y pidiendo por dentro que se callen de una vez :)

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