Mi blog.

Dentro de muchos años entraré aquí y será mi particular baúl (digital) de los recuerdos (no digitales).

jueves, 24 de febrero de 2011

¿Me das tu número?

¿Dónde tengo que llamar ahora para que me lo cojas tú? Sé que es raro que pregunte esto, pero más raro se me hace a mí no poder preguntar por ti en el número de siempre. No solía usarlo, y sin embargo no concibo no poder pedir que te pongas tú al marcar esa combinación tan familiar. Probablemente ahora para contactar contigo haya que pagar una tarifa especial. Supongo que, dada la distancia, será caro. Pero si tienes un número, dámelo. Estoy segura de quererlo.
Y es que a veces te hablo, ¿sabes? Y te cuento las cosas que me pasan o te pido que reces por mí. Con ella también solía (y suelo) hablar. Sé que es ridículo, que no me estás escuchando. Que no puedes escucharme. Pero me hace sentir bien. Saber que de un modo u otro esa sería la conversación que estaríamos manteniendo. Y aunque todo esté en mi cabeza, a mí me basta.

2 comentarios:

  1. A veces es suficiente con decir cosas "para que las escuches", o escribirlas "para que no las leas". A modo de desahogo, de librarse de esa carga.
    Muy buena entrada :)

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