Mi blog.

Dentro de muchos años entraré aquí y será mi particular baúl (digital) de los recuerdos (no digitales).

domingo, 23 de octubre de 2011

Hipo.

Murió de hipotermia. De hipotermia o por hipocondríaca. Murió por hipócrita, probablemente. Tenía hipoglucemia. Estaba falta de todo. Falta de carnes, por su extrema delgadez no deseada. Luchaba contra su metabolismo noche y día, siempre sin resultados. Quizá por ingerir sólo alimentos hipocalóricos. Siempre le faltaba hambre y cuerpo. Siempre le sobraba delgadez. Tenía mucha falta de calor. No tenía frío, porque el frío por sí mismo no existe. Sólo es falta de calor. Y ella tenía una falta muy grande de calor. Trataba de curar el frío de su interior con jerséis y abrigos cada vez más gruesos. Pero ni por esas. Le faltaba calor y le faltaba color. En la cara. Probablemente sufriera hipovolemia. Era blanca, como Blancanieves pero sin los labios rojos. La cara blanca como si estuviera permanentemente contemplando fantasmas, pero sin acostumbrarse. Blanca como un folio y blanca como si no le llegara el riego a la cabeza. El riego sanguíneo, que es lo que le da calor y color a la cara. A la vida. Era una de estas personas que no viven, se dejan vivir. Y con esto quiero decir que ella no caminaba, se dejaba llevar. Ella no hacía las cosas, se dejaba hacer. No decidía, seguía a otros. Se dejaba tomar las decisiones. Si llegaba un momento en que tenía más de una posibilidad de actuación, imitaba. Y como buen ser imitador logró sobrevivir toda su vida.
Por la calle era todo menos notable. No tenía brillo, no tenía atractivo. Y no era fea. Era normal. Mediocremente normal. Caminaba con hipocinesia, en consonancia con el resto de faltas en su vida. Daba igual la ropa que se pusiera, no llamaría la atención. De todas formas no elegía su ropa, dejaba al armario decidir. Al ¿destino? Lo primero que hubiera en su cajón, eso se pondría. Su vestimenta, bastante extravagante, para que negarlo, contrastaba con la palidez de su rostro. Era hipocondríaca, tenía una salud de roble que se esforzaba en ocultar. Sufría hipoacusia, o tal vez no. Tal vez tenía un oído maravilloso pero lo menospreciaba y pensaba que estaba enferma. Si llegaba el otoño y todos tenían gripe, también ella se pondría a estornudar y a toser. Siempre la misma ropa. Sin cambiar según la estación. Nada de bufandas ni abrigos. Sólo el largo (siempre corto) de su falda variaba. A las faldas largas les faltaba tela, a las minifaldas les faltaba corto. Nunca acertaba. Siempre le faltaba algo. A veces incluso le faltaban faltas.
Vivía en un hipogeo, donde la falta de luz era patente. No sé si tenía hipogrifos de piedra a la entrada. Claro que, en ese caso no estaríamos hablando de grifos escasos. Sí tenía una sala hipóstila. Adoraba el arte. Y la falta de espacio que daban tantas columnas en medio de su salón. Vivía en un hipogeo, para poder quejarse de sufrir hipoxia. Su hipoteca la pagaba con la falta de dinero que tenía. La única ventaja es que siempre estaba falta de números rojos, lo que le permitía subsistir medianamente bien.
Decían que era una hipócrita, es probable, y también es probable que esto fuera sólo una hipótesis. O quizás un mal uso de las palabras. Puede que sólo fuera una gran actriz y nos equivocáramos al darle significado a la palabra. O puede que todos seamos un poco hipócritas cuando imitamos a los demás. Puede que sólo fuera crítica, o ligeramente más crítica con su entorno de lo admisible hoy en día. También era hipotensa. Trataba de compensarlo con dosis ingentes de azúcar, pero ni por esas. Se le acababa el azúcar dos veces por semana, cinco veces al mes. Y eso que siempre usaba toallitas hipoalergénicas para limpiarse las manos antes de cocinar. Aunque creo que esto era otra de las escenas que montaba para fingir ser hipocondríaca. O para creer serlo.
Irónicamente, o no, lo único que le sobraba era el hipo. Hipo para desayunar y para comer, hipo al despertar y al ir a dormir. Hipo cuando alguien (por fin) reparaba ya no en su presencia, sino en su existencia. Hipo al leer y al caminar. Hipo al parar. Irónicamente estaba sobrada de escaseces.

2 comentarios:

  1. Me encanta cómo lo has escrito. Se hace ligero de leer y la sucesión de antítesis es genial, buenísimas todas. Muy imaginativo, me encanta, no sé.

    Keep on rockin' :]

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  2. @JusJuuus: Ooohhh, qué ilu! Muchas gracias. Keep on rockin you too! :+]

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